Elecciones generales en Grecia

Como la mayoría sabréis, este pasado domingo tuvieron lugar las elecciones al parlamento griego. Estas han sido unas elecciones anticipadas ya que la legislatura del parlamento constituido en junio de 2012 podía prolongarse hasta 2016. Aunque esto no es ninguna sorpresa, ya que esas elecciones de junio se celebraron solo un mes después de unos primeros comicios tras los cuales las negociaciones para formar gobierno fracasaron. Si seguimos mirando atrás, la última vez que se han convocado elecciones legislativas en Grecia agotando los cuatro años de legislatura fue en marzo de 2004. Sin embargo, la sucesión de adelantos electorales no es más que otro síntoma de lo difícil que resulta gobernar el país Heleno dado su situación económica, social y política.

Además de ser elecciones prematuras, las de 2012 y 2015 comparten otro rasgo: el sistema electoral. En Grecia se utiliza un sistema proporcional de voto obligatorio con modificaciones para reforzar al partido mayoritario. El congreso se compone de 300 miembros, a repartir entre todos los partidos que obtengan al menos un 3% de los votos del cómputo total. Para asignar los escaños se utilizan 56 circunscripciones (48 plurinominales y 8 uninominales) bastante parecidas a la división administrativa en “condados” (νομούς).

Para asignar los escaños, primero se emplea la fórmula de Hare sobre los resultados de cada circunscripción (238 escaños), mientras que otros 12 puestos son asignados utilizando una circunscripción nacional y la fórmula de D’Hondt (OSCE/DIHR, 2009). Los 50 asientos restantes corresponden al partido con mayor porcentaje de votos válidos a nivel nacional, llegando al total de 300. Lo irónico de este arreglo es que este bono para el ganador fue introducido en 2004 (utilizado en las elecciones que de 2007 y posteriores) fue una medida de los partidos entonces mayoritarios Nueva Democracia (ND, centro-derecha) y PASOK (socialdemócrata) para asegurar mayorías suficientes para gobernar, aunque ahora les perjudica.

Con estas reglas del juego, los resultados electorales del pasado domingo fueron estos que podéis ver en el gráfico siguiente:

Estas elecciones no han sido sino la constatación de un cambio en el sistema de partidos griego que se ha gestado durante la crisis económica y de gobernanza actual en la Unión Europea. El PASOK (Movimiento Socialista Panhelénico) ha sido el partido tradicional de izquierda con presencia en el gobierno. Desde que la dictadura militar que gobernó Grecia hasta 1974 cayó, PASOK y ND han sido los partidos hegemónicos. Juntos, la proporción de votos que recibieron en las primeras elecciones tras la dictadura fue de dos tercios, y a partir de ahí la cifra se mantuvo estable en torno al 80%, configurando un sistema de bipartidismo imperfecto (Sartori, 1986:69). No fue hasta que la Gran Recesión de 2008 se desarrolló en su variante genuinamente europea, que ha sido la crisis de la deuda soberana de 2010, cuando esta dinámica saltó por los aires. De repente, en mayo de 2012, ND y PASOK (aún los dos primeros partidos en apoyo electoral) solo sumaban un tercio de los votos juntos. Y la alternativa de SYRIZA se perfiló como viable a ojos del electorado (especialmente de izquierdas, añadiría). En los próximos comicios (junio de 2012) el sorpasso se efectúa y SYRIZA se convierte en el segundo partido más votado, a apenas un 3% del ganador. Para poder establecer comparaciones, aquí está la misma información que antes para las elecciones anteriores*:

Volviendo a los resultados del domingo, la clave está en la clara victoria de SYRIZA y su mayoría parlamentaria… casi absoluta. El partido no solo se ha posicionado como una gran coalición de izquierda que trata de conglomerar tanto a feministas como verdes o socialistas. Lo que convierte a SYRIZA en un partido diferente al PASOK es su oposición a los programas de ajuste o memorandos que Grecia ha asumido a cambio del rescate financiero que la UE junto al Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (juntos conocidos como la troika) dispuso para evitar la quiebra del país y su salida de la zona euro.

Las pasadas elecciones brindaron a SYRIZA 149 escaños, cuando la mayoría absoluta se obtendría con 151. Los votos restantes necesarios para la investidura proceden de ANEL (Griegos Independientes), un partido con ideología de derecha pero contrario a la aplicación de los memorandos.

Esto es una novedad ya que otro partido, To Potami (El Río), con una ideología socialdemócrata más cercana, no ha llegado a acuerdo para formar gobierno con SYRIZA. La diferencia radica en su faceta europeísta, la cual choca directamente con la posición de la coalición de izquierda. El mensaje de SYRIZA ya desde las pasadas elecciones se ha centrado en aliviar el peso que la deuda pública que ha contraído Grecia durante esta crisis, y consecuentemente los recortes y reformas tienen sobre el país. Para ello la opción radical (por esencial)  sería la salida del euro y el impago de la deuda, rompiendo los compromisos con sus acreedores, entre ellos los otros estados miembros de la UE, y empezar desde cero. Esto supondría el colapso de la economía griega en el corto plazo, y el ajuste sería semejante al que experimentó Islandia durante esta crisis, aunque a largo plazo el problema de la gobernanza económica quedaría resuelto por volver a poner toda la soberanía en el estado griego. La alternativa opuesta consistiría en seguir afrontando los pagos de la deuda (junto a los intereses generados) sin contestar la posición de liderazgo de los países acreedores en el seno de la unión, entre ellos Alemania.

Un hecho secundario de las últimas elecciones en comparación con las previas es la estabilidad electoral de Amanecer Dorado (Golden Dawn o XA por sus siglas en griego), un partido de extrema derecha neonazi. Es un hecho destacable (a la vez que preocupante) que un grupo con este perfil ideológico tan extremo se convierta en la tercera fuerza dentro de un parlamento nacional. No obstante, su apoyo ha permanecido casi idéntico al de 2012 (ha bajado 0,6 puntos porcentuales). El crecimiento de Amanecer Dorado en número de diputados se debe a la evolución de la competencia electoral y los efectos mecánicos (Duverger, 1950) de reparto que produce el sistema electoral.

Otro fenómeno que parece conservar cierta estabilidad es la distribución geográfica del voto en Grecia según la ideología. O simplemente puede que el terremoto que ha tenido lugar en su sistema de partidos tuviera el epicentro en la izquierda. Abajo he reunido dos mapas mostrando cuál ha sido el partido más votado en cada una de las circunscripciones electorales. El de la izquierda muestra la situación en 2009, justo antes de que el sistema bipartidista se derrumbara (PASOK y ND concentraron un 77% del voto entonces). A la derecha tenemos el mismo mapa tras el periodo de mutación; el “nuevo bipartidismo” de SYRIZA y ND acumula un 56% de los votos.

Es cierto que este ejercicio solo puede servirnos como un primer acercamiento, a modo exploratorio ya que podemos estar cayendo en la falacia ecológica sin datos individualizados de encuestas post-electorales, pero lo que la ilustración sugiere es que SYRIZA ha tomado sus apoyos de donde antes los encontraba el PASOK. La idea sería que los electores de izquierda han encontrado un repuesto en la oferta electoral tras descartar su opción tradicional. Respecto a este electorado de izquierda griego, queda la pregunta sobre si el cambio en el eje pro/anti europeo ha podido ser un fenómeno dirigido por las élites (top-down, con el protagonismo de SYRIZA en este caso) o un cambio de preferencias de los electores que ha propiciado un ajuste en los partidos (bottom-up).

Sin embargo, no queda duda de que estas elecciones han venido a señalar y acentuar la existencia de una división de preferencias en el electorado griego, como muestra de la población europea. La fractura identitaria entre un enfoque cosmopolita, alternativo e integrador propicio a mayor integración de nuestras estructuras políticas frente a otro más tradicional, delimitador y nacionalista que aboga por devolver mayor soberanía a los estados-nación se hace evidente (Hoogue & Marks, 2008). Sea o no este el caso, el último gráfico muestra que la cantidad de ciudadanos que se identifica con algún punto de la escala izquierda-derecha (siendo 0 extrema izquierda y 10 extrema derecha) es menor en Grecia que en el conjunto de la UE. Quizás sea una señal del mayor impacto del nuevo terreno de juego soberanista-internacionalista.

Tal idea se ve reforzada por la votación de investidura en el congreso griego, en la que ha sido el partido de los Griegos Independientes (ANEL) el que ha apoyado un nuevo gobierno de SYRIZA. Y es que a pesar de sus diferencias ideológicas en el plano izquierda-derecha, son compañeros de viaje en el espectro pro-anti UE. En cualquier caso, también puede tratarse de una estrategia de “advertencia” (signaling) que realiza el nuevo gobierno griego frente a la troika y el resto de países miembros de la UE, de cara a las negociaciones por venir en torno a los memorandos y su alto nivel de deuda pública.

Los ciudadanos griegos han apostado este domingo por un cambio de rumbo en política: de la derecha a la izquierda y del apoyo al funcionamiento actual de la UE a su desafío. También han apostado por un sistema de partidos más estable que aquel de 2012, el cual se ha demostrado ahora fue un punto transitorio. En cualquier caso, el debate sobre cómo atajar la gobernanza económica en la zona euro sigue pendiente, y los griegos tienen su propia opinión al respecto.

(*) Los mismos partidos están representados en la misma posición de cada gráfico, excepto por la cuarta, donde aparece To Potami en 2015 y Dimar para 2012. La razón es que ninguno de los dos partidos ha obtenido resultados comparables en las dos elecciones, y por motivos ilustrativos creo que es más adecuado ofrecer

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Bibliografía:

OSCE/DIHR. (2009) Greece. Early Parlamentary Elections. Disponible en: http://www.osce.org/ odihr/elections/greece/41001

Duverger, Maurice (1950/ 2005). “La influencia de los sistemas electorales sobre la vida política”. Zona abierta, 110/111, páginas 37-86.

Hooghe, L. and Marks, G. (2008). “A Postfunctionalist Theory of European Integration.From Permissive Consensus to Constraining” British Journal of Political Science, 39:1-23. Disponible en: http://www.falw.vu/~mlg/papers/bjps.2009.pdf

Sartori, Giovanni (1987). Partidos y sistemas de partidos. Marco para un análisis, Vol.1. Madrid, Alianza editorial.

 

 

Barcelona, España. Licenciado en Ciencia Política y de la Administración por la Univ. Pablo de Olavide con intercambio en University College of London. Estudiante del Máster en Investigación en Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona).

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