El problema de Podemos se llama PSOE

No me he vuelto loco, ni me he equivocado en el orden de los partidos en el titular, aunque perfectamente se podrían invertir dando lugar a otro artículo. Pero entonces, ¿cómo se justifica?

La idea tras este artículo surge tras ver los últimos sondeos de opinión, a partir de los cuales los medios nacionales empiezan a preguntarse si Podemos ha tocado techo. Esto supone que el partido de Pablo Iglesias no tendría por el momento proyección más allá del 25% del electorado. Unos resultados nada despreciables, que convierten a Podemos en segunda fuerza política, tanto a nivel estatal, como en la Comunidad de Madrid.

En este artículo pretendo explicar por qué este techo es real en estos momentos, y cuál es la estrategia que Podemos está adoptando para romperlo.

Se trata de un ejercicio, que aunque parezca meramente práctico, abre paso a interesantes cuestiones sobre la teoría de partidos y electoral. El interés académico en el fenómeno queda sobradamente justificado por el hecho de que un nuevo partido haya sido capaz de irrumpir y transformar un sistema bipartidista imperfecto en un plazo tremendamente breve, abriendo además las puertas a otras alternativas como Ciudadanos. Las preguntas a las que busca dar respuesta este artículo son: ¿Por qué tiene Podemos un techo electoral? Y, si esta hipótesis se prueba, ¿qué está haciendo para romperlo?

Vayamos por partes entonces, para empezar es necesario ver rápidamente la película de lo que ha pasado en el último año, y así entender cómo hemos llegado hasta aquí. Podemos sale a escena con las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, en las que obtiene un 8% de los votos. A partir de ahí sube sin parar hasta una estimación de un 23,9% en el Barómetro del CIS de enero de 2015. Pero, ¿qué hay después de este punto?

Parece que la subida de Podemos se desacelera, y el partido se estabiliza en torno a unas proyecciones del 23-24% de los votos. Estos resultados en el momento actual, sin incluir a Ciudadanos en la ecuación, no son suficientes para desbancar al Partido Popular de la primera posición electoral.

Pero ¿por qué afirmo que Podemos no va a superar, si nada cambia, esta barrera del 24%? La explicación se encuentra en las motivaciones de voto. Cuando los ciudadanos votamos lo hacemos orientados por numerosos cleavages (Lipset & Rokkan, 1967). Entre los más potentes se encuentra sin duda la escala izquierda-derecha, que distingue a los partidos en base a su ideología. Se trata de una clasificación que resulta cómoda al ciudadano, ya que permite simplificar su elección.

La escala izquierda-derecha puede construirse a partir de un análisis de las políticas y propuestas de los partidos, pero no es ésta la que interesa en este análisis, sino la que surge de la percepción de los ciudadanos. Al fin y al cabo el ciudadano cuando se convierte en votante pasa por un proceso de decisión en el que los distintos cleavages le llevan a votar por una u otra opción. En España la ideología es determinante entre los cleavages que llevan a los españoles a decidirse por una opción u otra al votar (Sánchez-Cuenca, 2009; Torcal y Medina, 2007).

De esta importancia surge la tan conocida lucha por el centro en España. Esto a su vez responde a la ubicación de los ciudadanos en la escala ideológica, que toma la forma aproximada de la campana de Gauss, es decir que hay muchos votos en el centro y pocos en los extremos. ¿Y cómo es esto importante para Podemos y para el PSOE?

Los partidos políticos actúan estratégicamente, siendo su objetivo ganar elecciones. Creo que no revelo ningún secreto, ni descubro la pólvora con esa afirmación. Pero lo que implica es que son conscientes de que deben participar en un juego en el que luchar por el voto que se encuentra en el centro, con el objetivo de poder ganar elecciones.

Si vemos, a partir de los datos del CIS, la ubicación de los ciudadanos y cómo ubican a los partidos políticos podemos entender el problema de Podemos: el PSOE.

El PSOE actualmente ocupa el centro político y bloquea las opciones de Podemos de pescar en ese caladero de votos. Podemos se encuentra demasiado lejos (2,28) de un ciudadano que se autoubique en el centro, que encontrará más cercana la opción del PSOE (4,62). Este bloqueo del PSOE a Podemos pone el techo de la formación en torno al 25% de los electores, y hace que el partido de Pablo Iglesias tenga dos opciones para crecer más allá.

En primer lugar Podemos puede luchar por el centro acercándose a él. Este proceso es evidente desde las elecciones europeas hasta el borrador económico de finales de 2014. La renta universal básica ha dejado de ser universal, la jubilación a los 60 sube a los 65, de la auditoría de la deuda se ha pasado a la flexibilización del pago de la misma. La marcha atrás en todas estas medidas tiene como fin girar al centro para poder captar más votos.

La segunda opción pasa por hacer desaparecer al PSOE. Si el PSOE no existiera Podemos competiría con el PP (8,17) por el centro político, convirtiéndose en una alternativa real para los votantes del centro izquierda. En esta guerra es en la que en los últimos meses se encuentra Podemos. Cuando Pablo Iglesias pide un debate con Rajoy, no busca contraponer su programa al del PP, sino que quiere ningunear al PSOE y sacarlo del juego, para así captar todo el voto del centro que le bloquea.

Podemos tiene claro que no compite con el PP, sino con el PSOE. El PSOE es su problema, y sus opciones de ganar unas elecciones pasan por hacerlo desaparecer de la arena política española.

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Referencias: 

Lipset, S. M., & Rokkan, S. (1967). Cleavage structures, party systems, and voter alignments: an introduction.

Sánchez-Cuenca, I. (2009). Las elecciones de 2008: Ideología, crispación y liderazgo en Bosco, Anna y Sánchez-Cuenca, Ignacio. 2009. La España de Zapatero. Madrid: Editorial Pablo Iglesias.

Torcal, Mariano y Medina, Lucía. 2007. La competencia electoral entre PSOE y PP: el peso de los anclajes de ideología, religión y clase en Montero, J.R., Ignacio Lago y Mariano Torcal (eds.). Elecciones generales 2004. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

Pontevedra, España. Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Pablo de Olavide. Máster en International Management and Policy por la Erasmus University Rotterdam. Doctorando en el Departamento de Administración Pública por la Erasmus University Rotterdam. Ámbito de interés: Políticas Públicas y Estado del Bienestar. Hasta los 18 años quería ser ingeniero aeronáutico, pero entonces las ciencias sociales aparecieron en mi vida.

3 Comments

  • Responder marzo 4, 2015

    benedictopax

    Y ahí estaban Zapatero y otras luces-para-el-camino cenando en la intimidad.
    ¡Qué inocente es este José Luis! (Si no se da cuenta de que el sueldo vitalicio del Consejo de Estado es incompatible con sus “negocios” privados y sigue cobrando los dos… de esto tampoco se daría cuenta.)

    Por cierto, si la otrora riquísima Venezuela es ahora un completo desastre… ¿qué parte de la desgracia es responsabilidad del asesoramiento de Monedero?

  • Responder marzo 10, 2015

    Jaime Soto

    Buen artículo Pablo, muy interesante, pero desde mi ignorancia estoy de acuerdo contigo hasta cierto punto. Podemos ha cambiado el lenguaje político español, no ha jugado a ser más o menos de izquierdas o derechas, sino a confrontar lo nuevo contra lo viejo, la casta contra ellos, por lo que creo que es un nuevo cleavage que va a tener mucha importancia tanto en el caso de Podemos, como en el de Ciudadanos y los votos que obtengan. ¿Qué opinas? Un abrazo y enhorabuena por la página, es interesantísima!

  • Y parece que el PSOE va a sobrevivir a Podemos y que Podemos está más cerca del 15% que del 25%.

    La campaña de las andaluzas está mostrando todas sus debilidades juntas.

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