Juventud necesaria

Este artículo ha sido redactado conjuntamente entre Stefano de Marco y Daniel Soriando Ortín.

El 12 de febrero fue presentado en Madrid el informe “Juventud Necesaria”, publicado por el Consejo de la Juventud Española. Este artículo es un resumen de dicho informe, elaborado por los sociólogos Daniel Sorando Ortín y Stefano De Marco.

El colectivo de los jóvenes es, sin duda alguna, uno de los más afectados por la reciente crisis económica. A sólo dos años del estallido de la crisis, aproximadamente 15 millones de jóvenes (entre 15 y 24 años) se quedaron sin empleo en toda el área OCDE. A ello cabe añadir que, incluso en los países que están viviendo ya las primeras señales de salida de la depresión económica, las cifras ligadas al empleo juvenil mejoran a un ritmo muy bajo. El desempleo, sin embargo, sólo es una de las múltiples problemáticas que afectan a la población juvenil. La tardía emancipación y el inicio de un considerable flujo migratorio hacia el extranjero son dos cuestiones estrechamente vinculadas al desempleo, las cuales contribuyen a definir un cuadro particularmente crítico en relación a la juventud española.

A ello cabe añadir la falta de inversión en ayudas públicas por parte del Estado español que, como se puede ver del gráfico 1, ha sido, a lo largo de los años, constantemente inferior al promedio de la UE15.

Gráfico 1: Gasto social como porcentaje del PIB. España y UE15. Fuente: Eurostat.

Gráfico 1: Gasto social como porcentaje del PIB. España y UE15. Fuente: Eurostat.

Al respecto, el modelo español viene definido por diferentes autores (Ferrera, 1995; Hoekstra, 2005), como “familista”. Este modelo se caracteriza por la alta mercantilización de los bienes y servicios básicos de bienestar, una alta estratificación social y un sistema de provisión que se apoya en las redes familiares de apoyo mutuo en ausencia de políticas sociales de gran alcance. En este escenario, son las familias aquellas que se encargan de cubrir los gastos no contemplados por el Estado (tanto con recursos monetarios como con dedicación de tiempo).

Un ejemplo de ello es el estudio universitario. El nivel de estudios de los españoles ha ido creciendo en los últimos años hasta llegar a porcentajes de títulos universitarios, entre los españoles de 25 a 34 años, del 40%. Para comprender este dato, es suficiente pensar que, entre los españoles de entre 55 y 64 años (la generación de los “padres”), dicho porcentaje sólo alcanza el 19%. Pese a ello, es importante destacar cómo, en España, la ayuda al estudio universitario ha sido, a lo largo de los años, constantemente inferior al promedio de la UE15 (gráfico 2). En consecuencia, han sido las familias españolas quienes han asumido el coste de esta formación.

Gráfico 2: Gasto en ayudas al estudio universitario (% gasto educación). España y UE15. Fuente: Eurostat.

Gráfico 2: Gasto en ayudas al estudio universitario (% gasto educación). España y UE15. Fuente: Eurostat.

Además, dicha inversión parece no tener un retorno económico, ya que el porcentaje de desempleo juvenil entre los universitarios españoles es el más alto en Europa, justo después de Grecia (gráfico 3).

Gráfico 3: Porcentaje de desempleo entre los jóvenes con título universitario (2013). Países de la UE (15 países). Fuente: elaboración propia a partir de datos Eurostat.

Gráfico 3: Porcentaje de desempleo entre los jóvenes con título universitario (2013). Países de la UE (15 países). Fuente: elaboración propia a partir de datos Eurostat.

En términos generales, la situación laboral de los jóvenes españoles es muy precaria. La tasa de desempleo asciende al 42,4% (entre 15 y 29 años), contra el 18,7% del promedio UE15. Además, el 49,3% de los jóvenes ocupados tiene contratos temporales. Lo cual implica que tan solo una cuarta parte de los jóvenes españoles tenga posibilidad de emanciparse (gráfico 4), ya que las otras 3/4 partes tienen que quedarse en sus familias de origen, gravando económicamente sobre las mismas.

Gráfico 4: Tasa de emancipación (2012). España y paises UE15. Fuente: Eurostat.

Gráfico 4: Tasa de emancipación (2012). España y paises UE15. Fuente: Eurostat.

Todo ello tiene dos consecuencias principales: el aumento de la emigración juvenil y la disminución de la tasa de fecundidad, es decir, el número promedio de hijos por cada mujer de España.

En relación con lo primero, el INJUVE estima en 218.000 el número de jóvenes españoles que han emigrado al extranjero desde 2009 a 2013. Las estimaciones del Real Instituto Elcano destacan, además, el elevado nivel de estudios de esta población migrante. Todo ello implicaría para España, en 10 años y si la situación no mejorara, un coste de 57.000 millones de euros. Dicha pérdida es el resultado del no aprovechamiento de la inversión en educación de estos jóvenes (inversión de la que aprovecharían los países receptores de la emigración) junto con la falta de tributación en España por parte de los migrantes.

En relación con la tasa de fecundidad, esta seguiría bajando, distanciándose ulteriormente de la tasa de reemplazo poblacional de 2’1.

Gráfico 5: Evolución de la pirámide poblacional española. Años 2015 y 2050. Fuente: INE.

Gráfico 5: Evolución de la pirámide poblacional española. Años 2015 y 2050. Fuente: INE.

En su estado actual dicha tasa está en 1,3. Sin embargo, si la situación de precariedad juvenil siguiese sin mejorar, podría seguir bajando, estrechando aun más, en el futuro, la base de la pirámide poblacional española. Todo ello, haría dicha pirámide inestable e insostenible en el futuro (grafico 5).

Este contexto tiene un impacto directo en el estado de bienestar español en general y en la distribución de las pensiones, en particular. Si la situación no cambiara, en 2050 habría, por cada trabajador, 1,7 personas dependientes y 1,3 pensionistas. En un sistema de pensiones definido como “pay as you go”, donde son los trabajadores aquellos que pagan las pensiones, el gasto total de estas prestaciones alcanzaría, siempre en 2050, el equivalente del 72% de los ingresos de los trabajadores (grafico 6). Lo cual implica, en definitiva, la no sostenibilidad económica del sistema de pensiones.

Gráfico 6: Evolución porcentaje de carga económica de las pensiones sobre los ingresos de los españoles. Fuente: elaboración propia a partir de datos INE.

Gráfico 6: Evolución porcentaje de carga económica de las pensiones sobre los ingresos de los españoles. Fuente: elaboración propia a partir de datos INE.

Según la OCDE y según los informes gubernamentales producidos sobre el sistema de pensiones, las únicas formas de mantener la posibilidad de conservar estas prestaciones es, por un lado, subir la edad de jubilación y, por otro, disminuir la cuantía de las prestaciones mismas.

Sin embargo, en este informe se han querido plantear soluciones alternativas. Dichas soluciones pasan por el aumento del gasto público en políticas familiares y en vivienda, así como por el aumento del empleo juvenil. Es decir: dar a los jóvenes la posibilidad de formar su propia familia y de poder sostener económicamente, mediante su trabajo, el sistema de pensiones.

De hecho, en el informe se pone de manifiesto cómo todos estos factores tienen un efecto positivo sobre el índice de fecundidad. Así, según los resultados del informe, si se alcanzaran niveles de gasto social y de empleo juvenil equivalente a los países más avanzados al respecto de la UE (por ejemplo, Austria, Suecia etc.), el índice de fecundidad alcanzaría el 1,73. Es decir, 1,73 hijos por cada mujer.

Todo ello permitiría estabilizar la pirámide poblacional que, a largo plazo, se volvería más sostenible. Tales condiciones, junto con la reducción del desempleo juvenil, conllevaría una reducción considerable de la carga económica de las pensiones sobre los ingresos de los españoles a largo plazo (gráfico 7).

Gráfico 7: Evolución porcentaje de carga económica de las pensiones sobre los ingresos de los españoles. Escenario baja fecundidad y alta fecundidad con menos desempleo. Fuente: elaboración propia a partir de datos INE.

Gráfico 7: Evolución porcentaje de carga económica de las pensiones sobre los ingresos de los españoles. Escenario baja fecundidad y alta fecundidad con menos desempleo. Fuente: elaboración propia a partir de datos INE.

Al mismo tiempo, se quitaría carga económica a las familias de origen de los jóvenes españoles. Finalmente, no sería necesario recortar los derechos adquiridos de los pensionistas.

Así pues, es posible evidenciar cómo las diferentes generaciones que actualmente componen la sociedad española (hijos, padres y abuelos) estén estrechamente interconectadas. Si los jóvenes no encuentran trabajo y no se emancipan, también sufren las familias y los pensionistas. Al mismo tiempo, y este es el mensaje principal que este informe quería transmitir, es posible reactivar toda la maquinaria ayudando cada uno de sus componentes, esto es, cada uno de los 3 engranajes recién mencionados. Para ello, sin embargo, es necesario activar y fortalecer el gasto social y emprender nuevas políticas fiscales y de empleo.

 

 

Stefano De Marco

Bordighera, Italia. Licenciado en Psicología social. Postgrado en métodos de investigación en ciencias sociales por el Centro de Investigaciones Sociológicas y Master en Derecho Constitucional por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Colaborador honorifico del Departamento de Sociología III (Estructura social) de la Universidad Complutense. Investigador del proyecto I+D “La democracia furtiva” (Ministerio de Economía y competitividad). Ámbito de interés: Acción colectiva, Participación política digital, Brecha digital y Brecha democrática digital.

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