La financiarización de la economía. Crisis de la actividad productiva real

eco

Por Jesús Manuel Artero López

El contexto económico de los años 80 se caracteriza por un incremento de las transacciones financieras, que cobran cada vez mayor importancia respecto a las transacciones comerciales o de inversión productiva. Además, el valor de la capitalización de las empresas en los mercados financieros se dispara respecto a su capacidad de producción real, y las rentas de naturaleza financiera representa una parte cada vez mayor de la renta nacional de los distintos países. Este fenómeno es consecuencia de la maduración de la globalización como evolución del sistema económico tras la crisis del modelo fordista, una vez que la acumulación del capital plantea estrategias de utilización de recursos y mercados con una lógica mundial. A pesar de que muchos científicos sociales consideran este fenómeno como un proceso necesario que sustenta el desarrollo globalizador, la actual crisis económica originada en el colapso del sistema financiero evidencia la necesidad de debatir la supremacía y desregulación del sistema financiero y sus implicaciones en la economía global. Este fenómeno, denominado como financiarización en la literatura, sigue unas pautas e intereses bien definidos con evidentes consecuencias para la economía productiva y la distribución del poder y la riqueza, desestimando la explicación del proceso como si fuera una evolución natural del sistema bancario (Garzón, 2009).

Cabe preguntarse cuál es el origen y las causas explicativas del cambio en el orden económico internacional dado en los años 70. El papel principal del sector financiero en el sistema económico capitalista se ha basado en la canalización de ahorros de los agentes económicos hacia empresas con necesidades de invertir en actividades productivas vinculadas con la economía real, o financiar hogares que quieren consumir por encima de los recursos propios. La banca era el principal agente encargado de la intermediación financiera, mediante el proceso de captación de ahorros que se dirigían al consumo y la inversión productiva. Sin embargo, el proceso globalizador dirige el cambio vertiginoso de este modelo hacia un mayor predominio de lo financiero sobre la actividad productiva real, alejándonos del mecanismo tradicional del sistema bancario descrito.

Es a partir de finales de los años setenta, cuando la crisis del petróleo dificulta la rentabilidad y retorno de beneficios del sistema productivo, dando lugar a una creciente inflación que, entre otros motivos, dilapidó el orden económico internacional recogido en Bretton Woods (Gutiérrez et al, 2008). La creciente inflación provocaba la pérdida de valor de los patrimonios financieros, beneficiando a prestatarios en detrimento de prestamistas, recogiendo éstos últimos a personas de mayor riqueza. Bajo el mandato de los primeros gobiernos neoliberales (Tatcher, Reagan, Pinochet) mayormente identificados con el grupo más perjudicado, realizaron políticas de choque basadas en un incremento sustancial de los tipos de interés con la finalidad de frenar la pérdida de valor de los patrimonios financieros.

Siguiendo a Garzón, el fin del consenso internacional recogido en Bretton Woods y la expansión del proceso globalizador permite una nueva configuración de la economía donde el sistema financiero tiene cada vez mayor peso en el sistema productivo. A su vez, las políticas económicas y monetarias de los países y bancos centrales van dirigidas a facilitar esta evolución, provocando desempleo, recesión económica y crecimiento insostenible de la deuda externa de países en vías de desarrollo; respaldo institucional que fomenta el predominio de lo financiero sobre lo productivo. La actividad empresarial se centra cada vez más en la creación de capital a través de acciones para captar fondos y aumentar su valor financiero, relegando en un segundo plano los objetivos productivos a medio y largo plazo. Los agentes económicos redirigen sus inversiones hacia los mercados bursátiles y los fondos de inversión, obligando a la banca a adaptar su postura inicial para ofrecer productos financieros de alto nivel especulativo. El peso del endeudamiento y préstamos de la renta neta de las familias es cada vez mayor, impulsado por políticas laborales de contención de los salarios. Los bancos centrales de los países centran sus esfuerzos en el control de los precios y la inflación, pasando a un segundo plano el empleo y la desigualdad. Así, el modelo económico e institucional se transforma para fomentar y garantizar el sistema financiero como eje central, a la vez que se le otorga libertad de acción mediante continuos procesos de desregularización del mercado. La consecuencia de este proceso se traduce en continuos estallidos de burbujas especulativas y crisis económicas, como la caída de Lehman Brothers en 2007 y la crisis de las hipotecas subprime, poniendo en duda la viabilidad del modelo económico actual. La crisis de la eurozona ha puesto de manifiesto la mínima autonomía de los Estados en su política económica, reduciéndose a la satisfacción de los intereses del mercado financiero a costa de la sostenibilidad de un pilar básico de la democracia como el Estado del Bienestar.

En conclusión, tal como afirma Medialdea y Sanabria (2013) el comportamiento de las empresas, familias y gobiernos se subordinan a la financiarización, sometiendo la dinámica de los países a sus criterios. Además, redirige la inversión empresarial a la creación continua de valor bursátil, provocando un crecimiento económico no sostenido tras el continuo estallido de burbujas especulativas. La crisis endémica actual evidencia la necesidad de plantear alternativas que permitan reestablecer el equilibrio entre la economía real y financiera, persiguiendo un modelo económico sostenible y justo para todos los agentes sociales.

______________________________________________________________________________

Bibliografía

[1] Garzón (2009) “¿Qué es la financiarización?”. Revista digital Economía crítica y crítica de la economía, boletín nº5. Disponible en: http://economiacritica.net/web/index.php?option=com_letterman&task=view&Itemid=68&id=6 [Consultado 17 noviembre 2015].

[2] Medialdea, B., Sanabria, A. (2013) “La financiarización de la economía mundial: hacia una caracterización” Revista de economía mundial, 33, 195-227.

[3] Gutiérrez, E., Albarracín, D. (2008) “Financiarización y economía real: perspectivas para una crisis civilizatoria” Artículo disponible en web Viento Sur: http://www.vientosur.info/documentos/Financiarizacion.pdf [Consultado 17 noviembre 2015].

Jesus Manuel Artero Lopez

Sevilla, España. Licenciado en Economía, Máster en Consultoría Económica y Análisis Aplicado. Alumno interno del Departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad de Sevilla, Colaborador grupo de investigación A.R.E.A. de la Universidad de Sevilla. Ámbitos de interés: Análisis de políticas económicas y sus efectos sobre la desigualdad y la pobreza, Impactos de los desequilibrios económicos en el ejercicio real de derechos fundamentales.

1 Comment

Leave a Reply