La teoría del votante mediano. Predicción de las elecciones del 20-D

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Por Jesús Manuel López Artero

Ante las inminentes elecciones generales del 20 de diciembre, los partidos políticos con grandes posibilidades de llegar a la Moncloa exponen las bonanzas de sus programas electorales y las confrontan en múltiples debates, permitiendo evaluar sus intenciones en cuanto a política económica, social, cultural, etc. Sin embargo, existe un aspecto en el que suelen coincidir todos los partidos, consistente en mostrar una posición ideológica cercana a la centralidad política; como es el caso de la transversalidad defendida por Podemos (empleando la dicotomía arriba-abajo), la posición centro democrática de Ciudadanos, o la vieja política de izquierda y derechaesgrimida en debates políticos. ¿Cuál es el motivo que lleva a los partidos a posicionarse en el centro político? ¿Supone alguna ventaja respecto a los que se decantan por otras posiciones ideológicas?

Parte de la respuesta a este dilema la podemos encontrar la teoría del votante mediano, un modelo proveniente de la metodología de la elección pública (Public Choice Theory), rama de la economía pública, que trata de utilizar la metodología de las ciencias económicas para el estudio de problemas en ciencias políticas. Esta teoría trata de predecir como los partidos pueden cambiar el sentido de sus políticas, con tal de obtener voto del electorado situado en el centro del espectro político.

Para entender el significado de votante mediano, suponemos una escala ideológica numerada del 1 al 10, donde 1 es extrema izquierda, y 10 extrema derecha. Al distribuirse los votantes según dicha escala, el número que deje tanto a su izquierda como derecha la misma proporción de votantes, representa a la población votante mediano. Según Downs (1957), el votante mediano es decisivo en el sistema electoral si se cumplen las siguientes hipótesis: a) el candidato con más votos gana, b) compiten sólo dos partidos políticos. Bajo este modelo teórico, la probabilidad de ganar de un partido político es prácticamente total si se posiciona ideológicamente junto al votante mediano. Así, los dos partidos políticos competirán hasta acercarse por igual a la ideología del mismo, eliminando las diferencias que pudiera existir entre ellos. Gráficamente:

Gráfico 1. Distancia de los partidos A y B del votante mediano.  Fuente: J., Torrens, G. (2011).

Gráfico 1. Distancia de los partidos A y B del votante mediano. Fuente: J., Torrens, G. (2011).

El eje numerado indica la posición ideológica, donde cero representa extrema izquierda, y 100 extrema derecha. A es el partido cercano a ideologías de izquierda, y B el partido cercano a la derecha. Si el votante mediano se sitúa con una ideología igual a 55, el partido A estará a una distancia de 25 puntos (55-30), al igual que B (80-55). Por tanto, ambos tienen la misma probabilidad de ganar (o perder) las elecciones. En un segundo escenario donde, por ejemplo, el partido A tenga una ideología igual a 20, estaría a 35 puntos de distancia del votante mediano (55-20), por lo que el partido B ganaría las elecciones al estar a una posición más cercana.

Evidentemente, el modelo no es explicativo de la realidad, ya que hay más de dos actores políticos, y no se suele conocer con exactitud la posición ideológica del votante mediano; pero puede ser útil para realizar estimaciones con las que los partidos planteen sus estrategias en cuanto a posición ideológica se refiere.

Si analizamos el último barómetro del CIS de noviembre de 2015, los ciudadanos se posicionaban bajo la siguiente estructura:

Gráfico 2. Distribución población según ideología. Población en porcentaje del total. Fuente: Elaboración propia a partir del barómetro del CIS-noviembre 2015.

Gráfico 2. Distribución población según ideología. Población en porcentaje del total. Fuente: Elaboración propia a partir del barómetro del CIS-noviembre 2015.

Podemos observar a través del gráfico que el votante mediano (posición que deja la misma proporción de votantes tanto a la izquierda como a la derecha del gráfico) se sitúa aproximadamente en el 4,5; es decir, la mayor proporción de población se encuentra en un espectro ideológico de centro. Los partidos políticos tratarán, por tanto, competir por el espectro que mayor masa de votantes presente.

Un ejemplo práctico lo encontramos en las últimas elecciones al Parlamento Andaluz de 2015, donde el votante mediano, según la encuesta del CIS, se situaba en el 4,2. A su vez, la encuesta posicionó a los partidos en el siguiente nivel ideológico: PSOE: 4,27, PP: 7,67, IU: 2,5. El PP se encontraba situado en la derecha e IU en la izquierda, siendo el PSOE el que más se acercó al votante mediano, ganando las elecciones tal como predijo el teorema. Sin embargo, hay otros sucesos electorales que el teorema no supo predecir. En las elecciones generales del año 2000, el CIS situaba al PSOE como el partido más cercano al votante mediano; aunque el PP de Aznar obtuvo la mayoría absoluta. En busca de una explicación a dicha contradicción, Bouza (2009) expone como la emisión de voto no siempre depende de cuestiones ideológicas, justificándose por motivos de castigo o descontento con la gestión pasada. En cambio, Astudillo y Rodón (2013) consideran el alto grado de indefinición política de los votantes que se encuentran en el centro como factor clave para explicar el error de predicción del teorema.

Pasemos a analizar el contexto político actual. La encuesta del CIS de octubre-noviembre de 2015, deja el siguiente panorama ideológico de los partidos políticos:

Gráfico 3. Distribución ideológica de los partidos políticos en la encuesta del CIS. Fuente: Elaboración propia a partir del diseño de http://elelectoral.com/2015/08/psoe-y-ciudadanos-los-dos-partidos-mas-moderados-segun-el-cis/ [Consulta 15 diciembre 2015]

Gráfico 3. Distribución ideológica de los partidos políticos en la encuesta del CIS. Fuente: Elaboración propia a partir del diseño de http://elelectoral.com/2015/08/psoe-y-ciudadanos-los-dos-partidos-mas-moderados-segun-el-cis/ [Consulta 15 diciembre 2015]

A pesar del esfuerzo de los partidos emergentes para conectar con la centralidad política, Podemos se encuentra en el espectro de la izquierda, a un nivel mayor que el de IU (Unidad Popular). Ciudadanos se encuentra en la derecha, aunque a un menor nivel del PP. Si el gráfico anterior presenta al votante mediano en el 4,5, la teoría predice que el PSOE será la lista más votada en las elecciones del 20 de diciembre. Sin embargo, como ocurrió en las elecciones del año 2000, el electorado actual no sólo se rige por el posicionamiento ideológico. Además, hay que tener presente un contexto marcado por insatisfacción del funcionamiento democrático, ineficacia de la Constitución española en aspectos fundamentales como la cuestión territorial, la corrupción e impunidad política, entre otros. Por tanto, difícilmente podemos predecir el resultado de las elecciones basándonos sólo en la ideología de los votantes. El teorema presentaba una capacidad explicativa más poderosa en el contexto bipartidista PSOE o PP, que facilitaba la identificación de los candidatos con su electorado a la hora de tomar una elección (con la excepción del año 2000). La pluralidad y visibilidad de opciones políticas disponibles y la indefinición del votante actual a una ideología concreta, provoca que los intentos de acercar posturas hacia la centralidad de partidos como Podemos y Ciudadanos no garanticen conseguir la victoria electoral.

¿Servirá, por tanto, la estrategia de la centralidad para obtener una posición importante en las elecciones? ¿Serán los beneficios superiores al coste de renunciar al electorado natural según la ideología de cada partido? ¿Acertará las predicciones y será el PSOE la lista más votada? En muy poco tiempo podrán resolverse todas las cuestiones planteadas.

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Bibliografía

[1] Astudillo J., Rodón T. (2013). “El comportamiento electoral del votante en la mediana y las «paradojas» de la competición política española”. Reis, 144, 3-21.

[2] Bouza (2009). “Las metodologías de agenda en el estudio de la opinión pública como base de la comunicación política”. Redmarka, 8 (1), 41-54.

[3] Centro de Estudios Sociológicos (2015). “Avance de resultados del estudio 3118 Barómetro de noviembre de 2015”. Disponible en: http://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2015/Documentacion_3118.html [Consultado 15 diciembre 2015]

[4] Downs, Anthony (1957). “An economic theory of democracy”. New York, Harper and Row.

[5] Hierro, L.A. (2015). “El votante mediano, el Decreto y el voto útil. Explicando los resultados electorales de Andalucía”. Blog disponible en: http://luisangelhierro.blogspot.com.es/2012/03/el-votante-mediano-el-decreto-y-el-voto.html [Consultado 15 diciembre 2015]

[6] Streb J., Torrens G. (2011). “La economía política de la política fiscal”. Documento de trabajo. Pdf disponible en: https://gustavotorrens.files.wordpress.com/2012/09/economia_politica_politica_fiscal.pdf [Consultado 15 diciembre 2015]

Jesus Manuel Artero Lopez

Sevilla, España. Licenciado en Economía, Máster en Consultoría Económica y Análisis Aplicado. Alumno interno del Departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad de Sevilla, Colaborador grupo de investigación A.R.E.A. de la Universidad de Sevilla. Ámbitos de interés: Análisis de políticas económicas y sus efectos sobre la desigualdad y la pobreza, Impactos de los desequilibrios económicos en el ejercicio real de derechos fundamentales.

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