Economía del bien común. La economía al servicio de las personas

Por Jesús Manuel Artero López

En los estudios de economía definen actividad económica como todo conjunto de actividades del ser humano dirigidas a la satisfacción de las necesidades de la comunidad o el colectivo. Estas necesidades engloban la alimentación, vivienda, salud, educación, cultura; es decir, bienes y servicios fundamentales para el desarrollo y bienestar del ser humano. Por tanto, la finalidad del sistema económico debe ser la búsqueda y consecución del bienestar humano, formando la base filosófica de las actividades económicas. Sin embargo, la máxima del sistema económico predominante (capitalismo) establece una organización social y económica basada en los principios de la competencia, el egoísmo y la maximización del beneficio individual; justificando que éstos tendrán efectos automáticos en el bienestar colectivo. Estos principios chocan continuamente con los valores ideales de las relaciones sociales, como la honestidad, la dignidad, la cooperación, la solidaridad, felicidad, compasión, altruismo o amistad. Estas contradicciones dificultan la extensión del bienestar y calidad de vida a todos los seres humanos, generando efectos indeseables en la economía, como la desigualdad, la falta de acceso a bienes y servicios básicos de gran parte de la población mundial, concentración de la riqueza, etc. Entonces ¿Cómo es posible que la sociedad en general promueva valores tan antagónicos a las máximas del sistema económico?

La respuesta la encontramos en el funcionamiento y organización del mundo empresarial: Para las empresas, evitar costes y presentar un balance financiero saneado es una regla de oro en la supervivencia de las mismas. Por tanto, las que respeten en menor medida las condiciones salariales de sus empleados, o paguen menos a sus proveedores, tendrá una mayor competencia vía coste que le otorga mayores posibilidades de supervivencia. En tal caso, los trabajadores, proveedores y clientes pasan de ser fines a meros medios que nutren la maximización del beneficio; es decir, las condiciones socio económicas y laborales entran en conflicto con los intereses del capital. La empresa que menos respete las políticas de salarios y relaciones laborales justas, mayor beneficio tendrá, expulsando del mercado a sus competidores que si respetan dichos derechos. Además, estas prácticas están respaldadas por el marco legal actual, que recompensa los valores del sistema económico capitalista descritos. Las iniciativas dirigidas a concienciar a consumidores y empresas desde la óptica del consumo responsable y la responsabilidad social corporativa no han conseguido tener unos efectos significativos para voltear el proceso.

Esta problemática ha alimentado la inquietud de múltiples grupos sociales y académicos, ofreciendo modelos alternativos a las reglas de juego del actual sistema. Uno de los más relevantes es la denominada Economía del bien común (EBC a partir de ahora), propuesta por Christian Felber en su libro nuevos valores para la economía (Felber, 2010) y debatida posteriormente por distintos círculos empresariales comprometidos con la causa.

Antes de definir el modelo, es necesario delimitar el concepto de bien común. Felber lo define como el respeto y fomento de los valores humanos que compartimos, plasmados en los derechos humanos. La Declaración de Derechos Humanos de 1948 recoge en su preámbulo que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo, tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana” (Naciones Unidas, 1948).  Así, la EBC propone redefinir el éxito de una empresa, marcada únicamente por el rendimiento económico. Éste pasa de ser el mero fin de la actividad económica a medio para la generación de bien común, fundamentado en los valores humanos citados.

En armonía con otros modelos económicos [1] afirma que los rendimientos de la empresa no deben medirse sólo por el incremento de la producción, sin tener en cuenta las condiciones laborales, degradación medioambiental, distribución de la renta, etc. Sin embargo, a diferencia de los modelos críticos anteriores, presenta dos novedades sustanciales:

  • Un modelo práctico que establece las directrices de cambio y promoción social, político y económico.
  • Creación de una herramienta denominada Balance del bien común (BBC) que cuantifica el bien común de las organizaciones y la actividad económica del nuevo sistema (Gómez-Álvarez, Rodríguez, 2014).

Así, la EBC establece un sistema que fomente un comportamiento de las empresas dirigidas al bien común, acorde a los derechos recogidos en las constituciones democráticas de varios países, como la Baviera [2] o la española [3]. éstas se guiarán por unos incentivos similares a los valores de la sociedad en general, sin entrar en conflicto entre ambos. La cooperación relega a la competitividad como motor de progreso de la sociedad.

Para garantizar que las actividades económicas persigan los valores de la sociedad mediante la cooperación, la EBC establece un sistema de premios basado en los siguientes valores:

  • Dignidad Humana, porque es necesario que como proceso de relación con nuestro entorno se respete en todo momento a las personas.
  • Solidaridad, en vez de competencia.
  • Sostenibilidad Ecológica, que permita cuidar los recursos y el medio ambiente.
  • Justicia Social porque se promueve que todos puedan tener los mismos derechos.
  • Participación democrática y Transparencia que permita eliminar la jerarquización y corresponsabilizar a todos en los procesos colectivos. Y nos permita, como ciudadanos participar en la toma de decisiones de la comunidad.

Las empresas que participen en dicho modelo serían cuantificadas por el BBC, otorgándole una puntuación que mida su compromiso con el bien común. Así se establecerían mecanismos que publiciten sus puntuaciones (etiquetado en envases, certificados de calidad, etc.) permitiendo que los consumidores puedan comparar el compromiso de cada empresa con el bien común, promocionando y facilitando el consumo responsable. A su vez, el Sector Público establecería mecanismos que apoyen a las empresas comprometidas con el bien común y que obtengan puntuaciones altas; por ejemplo, conceder adjudicaciones a las mismas, ayudas económicas, etc.

El BBC sería cuantificado a través del siguiente balance:

Sin título

Matriz balance bien común

Gracias a los esfuerzos de los distintos grupos sociales y empresariales defensores de la EBC, existen más de 800 empresas interesadas en su instauración en 15 países, con más de 70 grupos de trabajo en Austria, Alemania, Suiza, Italia y España. En 2011, más de 100 empresas fueron cuantificadas de forma voluntaria según el BBC.

La EBC es un modelo en el que la economía está al servicio de las personas, al contrario que el modelo actual. Su implantación supone un gran reto, no en vano, ya que establece las bases de un sistema económico acorde con los valores de la sociedad, donde la cooperación, la responsabilidad, solidaridad o la igualdad de oportunidades si están incluidas en el coste y precio de los bienes y servicios de nuestra economía, mejorándola a su vez en términos de eficiencia, eficacia e igualdad.

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Referencias:

[1] Desarrollo humano, Economía de la Felicidad, Economía del Buen Vivir, Economía Solidaria, Responsabilidad Social Corporativa, etc.

[2] “Toda la actividad económica sirve al bien común”. Constitución de Baviera, artículo 151.

[3] La Constitución Española (1978) señala en su Preámbulo que la Nación española, desea establecer la    justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran; y en el ámbito económico, el artículo 128.1 declara que toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual sea su titularidad está subordinada al interés general.

Bibliografía:

Felber, C. (2010) La Economía del Bien Común, Grupo Planeta, Ediciones Deusto. Barcelona, 2012.

Gómez-Álvarez, R. y Rodríguez Morilla, C. (2014) “El balance del Bien Común como herramienta para priorizar proyectos de gestión social del Hábitat. Una reflexión desde el tercer sector”, Comunicación para el VIII Coloquio Ibérico Internacional de Cooperativismo y Economía Social – Santander, 18 y 19 de octubre de 2013.

Naciones Unidas (1948) Declaración Universal de Derechos Humanos, disponible en: https://www.agpd.es/portalwebAGPD/canaldocumentacion/legislacion/organismos_internacionales/naciones_unidas/common/pdfs/D.1-cp–DECLARACI-OO-N-UNIVERSAL-DE-DERECHOS-HUMANOS.pdf [Consultado 27 marzo 2016]

Jesus Manuel Artero Lopez

Sevilla, España. Licenciado en Economía, Máster en Consultoría Económica y Análisis Aplicado. Alumno interno del Departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad de Sevilla, Colaborador grupo de investigación A.R.E.A. de la Universidad de Sevilla. Ámbitos de interés: Análisis de políticas económicas y sus efectos sobre la desigualdad y la pobreza, Impactos de los desequilibrios económicos en el ejercicio real de derechos fundamentales.

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