El Xiaokang y la Dicotomía China

china

Por Engels Agustín Contreras Piña

Imaginemos en la calle a un obrero de la construcción observando el panorama de un distrito financiero en Shanghái. Como él, en China la clase obrera representa cerca de 350 millones de trabajadores (Harvey 2007, 152). Esto equivale aproximadamente 6.5 veces la población trabajadora que existe en México (Zuñiga 2014, 28). La enorme oferta de trabajo y los bajos salarios son el imán de atracción de la Inversión Extranjera Directa (IED) que desde la década de los ochenta inundan la economía china y constituyen el factor fundamental para que el gigante asiático, crezca a un ritmo de 7 a 14 por ciento del PIB en los últimos 30 años. No fue hasta el año 2015, que su crecimiento se fue al 6.8 por ciento, según datos del Fondo Monetario Internacional.

La IED convirtió a China en una región dinamizadora de la economía mundial. La atracción de la IED ha configurado grandes regiones ensambladoras de maquila. La Organización Internacional del Trabajo estima que en 1997, había en 93 países, 845 zonas manufactureras o de procesamiento industrial —Export Processing Zones— (EPZ), en donde trabajaban 22.5 millones de personas, 18 millones de ellas en China. En 2006 había 3 mil 500 zonas en 130 países, en donde laboraban 66 millones de trabajadores, 65 por ciento de ellos en China (Josefina 2013, 222).

Sin embargo, al comienzo la República Popular de China no siempre fue o se propuso ser un motor mundial de la economía capitalista. El comienzo de esta historia se remonta al conjunto de reformas iniciadas al final de la década de los 70’s por Deng Xiaoping, bajo el eslogan de xiaokang.

En 1949 el Partido Comunista de China, liderado por Mao Tsé-Tung, venció a las fuerzas del Partido Nacionalista Chino, terminando con ello con 24 años de guerra civil al instaurar la República Popular de China. Sin embargo, su fundación no solucionaría el conjunto de contradicciones políticas, culturales y económicas que albergaba en su seno la modernización de la sociedad de China durante el siglo XX. Los conflictos en la nueva nación comunista se expresarían con las disputas entre las diferentes expresiones del Partido Comunista.

En 1956, fecha del Octavo Congreso del Partido Comunista Chino, se vislumbraron diferencias radicales entre dos líneas políticas; la primera encabezada por Liu Shao Chi, Deng Xiapoing y Chou En-lai y la segunda por el presidente Mao Tsé-Tung. Liu asumiría una posición en la que el camino era desarrollar el mercado libre, aumentar las tierras de uso privado, promover pequeñas empresas responsables de sus propias ganancias y pérdidas, así como fijar las cuotas de producción agrícola a partir de la familia campesina (Blando s.f.).

Mao, calificaría al grupo de Liu Shao Chi como seguidores del camino capitalista, y por el contrario, afirmaba que en China, aunque en lo fundamental había culminado la transformación socialista de la propiedad, subsistían remanentes de las clases derrocadas, la clase terrateniente y la burguesía; y que la transformación de la pequeña burguesía sólo acababa de comenzar (Blando s.f.). Es por ello que Mao propuso fortalecer la organización popular, la colectivización y el control del estado sobre la economía.

Mao tendría la dirección moral e ideológica del Partido Comunista y del País hasta su muerte, en 1976. Tras la muerte de Mao los seguidores del camino capitalista encabezados por Deng Xiapoing asumieron la dirección del partido y del gobierno. En 1978, Xiaoping emprendió los primeros pasos decisivos hacia la liberalización económica. Primero con la política de reforma y apertura, que permitiría la descolectivización de la agricultura, la apertura del país a la inversión extranjera y el permiso a emprendedores de iniciar empresas y ampliación de la propiedad privada. (Blando s.f). Posteriormente con la promulgación de su primera ley de comercio exterior en 1994. Más adelante, la firma de diversos tratados de libre comercio, y finalmente en 2001, con su entrada en la Organización Mundial de Comercio.

El estrepitoso desarrollo de China logrado en los últimos años, ha permitido que el gigante asiático para 2013 fuera el segundo país del mundo en cuanto a recepción de IED y el tercer país con más generación de inversiones según la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Comercio y Desarrollo, realizada en 2014.

Sin embargo, tomando en consideración el gran crecimiento económico de China, éste país no ha podido cumplir el ideal del xiaokang, que consistía en una sociedad ideal que satisface las necesidades de sus habitantes. Pues aunque China es una de las economías del mundo con un crecimiento más acelerado, también se ha convertido en una de las sociedades más desiguales y con más deficiencias.

Por citar algunas cifras, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2015, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), China ocupa el lugar 90 de 188 países, en los índices de desarrollo humano a nivel internacional.

De igual manera, según cifras del Banco Mundial en el año 2008, China tenía 13.8 por ciento de niños menores de 5 años padeciendo desnutrición. Y en 2013 el porcentaje total de desempleo de la población activa fue de 4.6 por ciento. Respecto a este rubro, desde 1991 no se tenía un porcentaje tan elevado en desempleo juvenil, pues la cifra alcanzó en 2013 el 10.1 por ciento de jóvenes desempleados.

Asimismo, Transparencia Internacional ubicó a China con el índice de percepción de la corrupción con 37 puntos, en una escala en donde 100 puntos son igual a una percepción de cero corrupción.

Resta decir que aunque el artículo primero de la constitución política de China, establece que este país es un Estado socialista, de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina, esto dista mucho de la realidad actual.

El socialismo con características chinas del que hablan sus dirigentes políticos, no es más que la negación del actuar de su gobierno central,  así como la construcción de un discurso no acorde a los acontecimientos actuales en ese país. No podemos negar que la República Popular de China es una potencia mundial, protagonista de la economía internacional. La pregunta obligada tendría que ser ¿a costa de qué, lo ha conseguido?

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Bibliografía

Banco Mundial, Indicadores de Desarrollo Mundial, Disponible en: http://datos.bancomundial.org/indice/ios-indicadores-del-desarrollo-mundial

Harvey, D, 2007, Breve historia del neoliberalismo, [versión digital], consultado el 20 de marzo de 2016. https://drive.google.com/file/d/1uEg0cHorLj9C8Ibx1sI33kIrXKODWyOl9C5YvCIJFKneCSEcx0bNVxruEcD/view?pref=2&pli=1

Marianela B y Lucía C, 2002,  China hoy: un debate inconcluso, [en línea], consultado el 20 de marzo de 2016. http://www.nodo50.org/observatorio/china.htm#_ftn5https://www.youtube.com/results?search_query=blando+china

Morales, J, (2013), Crisis e inversión extranjera directa en México 1994-2011, en Desarrollo y crisis del capitalismo, coordinadores Jaime Estay, Josefina Morales y Rosa Marques, Primera edición, Facultad de Economía, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Económica BUAP, Puebla.

ONU, 2013, Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Comercio y Desarrollo. Informe Sobre las Inversiones en el Mundo: Panorama General. New

York y Ginebra.

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2015, Informe sobre Desarrollo Humano, Communications Development Incorporated, New York.

Transparencia Internacional, Índice en la Percepción de la Corrupción, 2015.

Zuñiga, J A, 2014 ‘Desempleadas, 2.5 millones de personas en el segundo trimestre reporta el Inegi’, La Jornada, 14 de agosto de 2014, p, 28.

Engels Agustin Contreras Pina

Morelia, Michoacán, México, Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Actualmente curso el programa de Maestría en Derecho Procesal Constitucional en la misma universidad. Ámbito de Interés: Derecho constitucional, procesal constitucional, ciencia política, estudios latinoamericanos, filosofía política.

1 Comment

  • Responder Octubre 30, 2016

    Francisco

    Por favor, si no sabes usar la coma como signo de puntuación lo mejor es que no la uses. Es imposible leer este artículo correctamente y encontrarle sentido.

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