La teoría política de Rosario Murillo en Nicaragua.

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Por Fidel Ernesto Narváez Espinales

La transformación del sandinismo político en darianismo político.

La irrupción en la política nicaragüense de la figura de Rosario Murillo durante la última década, ha convertido a la actual primera dama y formal candidata a la vice-presidencia del país centroamericano por el FSLN, en un fenómeno político sin precedentes en la región. Podría decirse que es la primera mujer en la historia que ha conducido u conduce, al menos en términos de realpolitik, los mayores asuntos de Estado. Sus cualidades políticas son evidentes y muy pocas personas o medios lo niegan, comparándola algunos con Eva Perón. Por otro lado, hay algunos como La Prensa y Confidencial , quienes son los principales medios opositores, y llegan a resumir de forma amarillista y nada periodística, que la participación directa de Rosario en la política se debe a un pacto con el Presidente por el silencio que guardó y el apoyo que prestó a su esposo en el affaire Zoilamérica.

Su figura ha sido objeto de críticas que evidencian la todavía latente misoginia de la opinión pública conservadora, entre los que destacan los líderes evangélicos del país, que llegan a denominarla desde practicante de la brujería, amante de algunos jóvenes políticos hasta ex amante de algunos otros líderes como Pedro Joaquín Chamorro Cardenal o Carlos Andrés Pérez. Esto no hace más que evidenciar el ataque personalista de sus contrincantes políticos, antes que un verdadero análisis de sus posiciones políticas y su visión de país. Una visión que se caracteriza por adaptar los conceptos fundamentales de Sandino, Darío y la Revolución Popular Sandinista, de cara a los retos del siglo XXI para las realidades centro y latinoamericanas.

En Nicaragua, es muy difícil encontrar una análisis político serio de su figura y su obra, debido a que tampoco se ha visto a Rosario Murillo como la figura de una estadista, sino más bien como la esposa del “Comandante Ortega” o como la compañera, o como la hechicera que ha desencadenado una ola de maldición al país con sus estrafalarios, esperpénticos o estridentes símbolos omnipresentes en instituciones del Estado y en el ornato público. Esta serie de cinco capítulos se dedicará exclusivamente a examinar la obra política de Rosario Murillo, siempre desde la óptica de la narrativa más científica que partidaria, y por supuesto, acercándose a la neutralidad política para extraer los elementos constituyentes más importantes de una teoría política que se cierne sobre Nicaragua, y se afianza a medida que se acercan las elecciones presidenciales.

Los títulos de esta serie de cinco capítulos serán reseñados de forma somera e introductoria, posteriormente y por un sistema de entregas, serán ampliados para lograr una mayor comprensión de esta concreta teoría política. Una teoría que tiene la particularidad de hacerse sobre la marcha sin ningún manual o tratado previo al cual seguir, o, con respecto del cual contrastar.

El primero de la serie se denominará: “Lo que queremos es Trabajo y Paz, Reconciliación”: La reconstrucción de un Estado medianamente funcional después de la década perdida de los noventas. Este capítulo abordará los inicios de lo que se ha dado en llamar la segunda etapa del sandinismo, que inicia en el año 2006 después del triunfo electoral que otorga un segundo gobierno al FSLN. Dicho capítulo toma el nombre de una canción que fue la seña identificativa del nuevo FSLN, el que pretendía renovar su discurso y lo hacía con una adaptación nada desdeñable desde su significancia política de la canción de John Lennon: Give peace a chance. En el citado capítulo se abordarán los inicios de Rosario Murillo en la primera línea de la política nacional, así también las vicisitudes de la coyuntura política de ese momento a partir de la crisis económica generalizada que procuró, entre otras cosas, la vuelta del FSLN al poder después de 16 años de gobernar desde abajo .

Del mismo modo, se examinará cómo ocurrió el proceso de sustitución del viejo imaginario y parafernalia que caracterizó al sandinismo de los años ochenta. Así también se vislumbrará cómo desde la Secretaría de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo se convirtió en la ideóloga de la semiótica del poder después que la opinión científica reconociera en ella uno de los mayores triunfos del FSLN en el 2006: alejar los temores bélicos y políticos que el FSLN generó década y media atrás con un programa de comunicación bien elaborado que desvirtuaba los ataques narrativos de la oposición. Ataques muy similares a los de la oposición al SI por la paz en Colombia, y que son esgrimidos por los partidarios de Álvaro Uribe. Consistiendo la mayoría de ellos en resaltar el carácter antidemocrático de la guerrilla.

El segundo capítulo tiene por nombre “Vivir-en-Revolución”: La pérdida de las ansias democráticas en los países periféricos post-consenso de Washington. Como su nombre lo indica, vivir-en-revolución aunque no se opone desde la teoría política de Rosario Murillo a vivir-en-democracia, sí existe para ella un orden de prelación entre ambas. Esta entrega abordará la difícil relación que existe dentro del FSLN, de la sociedad nicaragüense y de la militancia sandinista de segunda generación, entre conceptos como vivir-en-revolución y vivir-en-democracia. Se analizarán las tesis democráticas de Murillo, que se resumen esencialmente al hecho de hacer ver mediante su estrategia de comunicación de cómo durante los 16 años de gobierno neoliberal votar no servía para nada, en tanto nunca sirvió de algo para superar el estado deplorable de las cosas encontradas por el FSLN a su llegada al gobierno en el 2006. Del mismo modo, otra tesis fundamental de la teoría política de la conocida popularmente como La Chayo, consiste en establecer que durante los inicios del FSLN no se planteó como principio fundacional la tesitura de elección popular, dado el ambiente de guerrillas y dispersión vivido, por lo tanto, no se le puede exigir al FSLN una madurez democrática que sólo hasta ahora está alcanzando y construyendo.

En definitiva, dada la inmadurez democrática del país, es necesario primero afianzar la funcionalidad del Estado y la restructuración del partido para no caer en el divisionismo político, que se llegó cuando se implementaron procedimientos democráticos sin tener claro primero que es la figura del partido y los programas del partido los que las personas representan, y, que no existen personalidades políticas distanciadas de los lineamientos del partido que son, a su juicio, las demandas de una sociedad que articula las decisiones desde cada barrio, comunidad, distrito, departamento e instituciones. Porque si en algo el FSLN tiene la capacidad de organización, es en saber infiltrar a la militancia en cada uno de los espacios políticos que el Estado pueda tener, a saber: sindicatos, poderes del Estado, cuerpos de seguridad, y hasta recientemente, la empresa privada.

A mitad de camino y como tercera perspectiva de análisis, se hará un escrutinio a propósito de lo que se ha convertido en el slogan político del FSLN y la definición de la marca país que lleva por título: “Nicaragua Cristiana Socialista y Solidaria”: Erradicación de las posturas ideológicas o vuelta a los conceptos no divisionistas de los partidos políticos, religiones o escuelas económicas. En dicho acápite, se valorará la estrategia macro-incluyente del sandinismo en tres de los principales conceptos con los cuales se identifica la sociedad nicaragüense. Básicamente, podría decirse, que no hay nada fuera de ese trípode ideológico, con el cual se pretende unificar las posturas ideológicas dispersas bajo una misma bandera que sirva, como sucedió durante la lucha guerrillera anti-dictatorial, de común simbólico. A diferencia de la propuesta comunista de un partido único, o incluso, la del principio de no divisibilidad del pueblo en partidos políticos propugnada por el primer falangismo hispánico de José Antonio Primo de Rivera , puede que en Nicaragua se esté labrando otro referente político que pretenda la reunificación del pueblo en una sola bandera sin forzar con ello a una lucha de clases o a un adoctrinamiento severo. Más bien, llevar una política integral de alianza y consenso que evidencia la infertilidad pragmática a la que Nicaragua ha sido sometida bajo un sistema de partidización extrema de la vida.

Con lo dicho anteriormente, Rosario Murillo busca la respuesta al dilema y el conflicto político que generan los conceptos de vivir-en-democracia y vivir-en-revolución. Es probable, que en su imaginario político subyazca la idea que un modelo de alianza y de consenso inter-clases, inter-partidos, de todos los líderes y las bases opositoras al sandinismo a lo interno y dentro de la misma bandera, solucionaría el problema de la nuclearización de la militancia y por ende la dispersión del poder, del pueblo y la ineficacia de que la democracia ha tenido en aglutinar las fuerzas progresistas.

En cuarto lugar, cabe mencionar cómo la estructura de planificación de políticas públicas ha sido realizada desde la secretaría del partido en un primer momento. En un segundo momento, se ha difuminado esa línea competencial que nos fue legada por el sistema de administración territorial francesa en departamentos o municipios, y ahora depende en buena parte de las líneas de acción que desde las instancias del partido o del poder ejecutivo se delegan a las administraciones locales. En este sentido, el cuarto capítulo lleva por nombre: “En Victorias, Vivir Bonito y Buena Esperanza”: Crítica al sistema de división política, administrativa, territorial y confianza en lo microproductivo. En este título se esgrimirá cómo el FSLN, al ser mayoritario en los distintos departamentos y municipios del país, ha articulado un sistema unificado de políticas públicas dirigidos a las municipalidades, logrando con ello una especie de dos administraciones paralelas, una central y otra local que muy pocas veces son antagónicas o realizan acciones contradictorias ideológicamente, como puede suceder en los denominados ayuntamientos del cambio en España. Por otro lado, es conocida la confianza que tiene Murillo en diseñar estrategias micro-productivas. Estas políticas trasladan, al menos discursivamente, la noción en los beneficiarios de esas políticas de microcréditos familiares e individuales, y en la opinión pública en general, de cómo todos somos en la medida de nuestras posibilidades partícipes en la construcción y el rumbo del Estado.

Se puede arriesgar a afirmar, que es una especie de adaptación de las teorías económicas de Akhtar Hameed Khan o Muhammad Yunus a la realidad centroamericana, o bien en teoría política, a la noción de Nicos Poulantzas de cómo el actuar del individuo es el depositario final de la andanza y motor mismo del Estado. En Rosario Murillo esta relación de fortalecimiento material y psicológico de lo micro y lo macro, del individuo y el Estado, funciona a cabalidad en el desarrollo de las políticas locales. Puedo resumir diciendo que el principio de estas políticas tienen como principio el hecho que al haber sido despojado el individuo de sus medios de producción, el vivir bonito y en buena esperanza consiste en re-apropiar al individuo de sus medios de producción para que no se encuentre en el estado de desnudez (nacktes Individuum, según Marx) que no hace posible ni Estado social ni democracia representativa efectiva.
En último lugar, se abordará la comunicación política futurista de Rosario Murillo. Esta es quizás el aporte más poético y dariano a la política nacional que le imprime desde su escaño de poder. Este capítulo se denominará: “Sol que alumbra las nuevas victorias”: La difuminación lo político-estático y la apuesta por el futurismo político de las microrrevoluciones y las nuevas victorias. En esta sección se tratará cómo la comunicación política está adaptada a la realidad nicaragüense, en tanto que imprime un mayor fortalecimiento psicológico del individuo y de las masas de cara a hacerse cargo de un futuro promisorio. Es quizás un elemento extraído de la obra de Darío, y quizás sobre la base específica de su poema La salutación del optimista que manda a abominad la boca que predice desgracias eternas.

La ventaja que imprime este tipo de comunicación política para la segunda etapa del sandinismo, es preparar anímicamente a una sociedad afligida y en cuyo imaginario colectivo subyace la creencia de que nada prometedor puede surgir de una nación maldecida, arruinada, culturalmente atrasada y subdesarrollada. En ese sentido, Rosario hace frente con esa comunicación a uno de los principales dardos de ataque de la oposición política afiliada al MRS. Oposición que consiste, básicamente, en afirmar que esta generación de nicaragüenses es una generación desencantada, algo así como la generación del desasosiego, como le ha denominado Gioconda Belli al grupo de escritores surgidos después de la primera etapa del sandinismo. Escritores, que en la noción del MRS también los jóvenes, encuentran en las políticas actuales del FSLN una relación de fracaso-nostalgia con lo que representó en su momento la década dorada de la Revolución.

Frente al discurso de la decadencia política del FSLN, entonces, Rosario ha articulado una política comunicativa extraída de la poesía presagiosa de Rubén Darío para avituallar emotivamente a la militancia sandinista y a la sociedad en su conjunto. En último lugar, es bien sabido que en países periféricos y empobrecidos como Nicaragua la renta per cápita no se calcula de forma mensual como popularmente se conoce en otros países con la frase llegar a final de mes. Conocedora de ello, y de la experiencia del primer sandinismo donde debido al bloqueo económico impulsado por Reagan la sociedad debió afrontar cada día con recursos limitados de postguerra, supo inocular cómo se puede lograr avanzar cada día con nuevas victorias si se trabaja micro-revolucionariamente en cada pueblo, hogar, comunidad. Abandonando así la narrativa del primer sandinismo que empujaba hacia una victoria final, a la revolución total, al cambio radical, que no ha llegado porque no se lograron cambiar las estructuras de poder, de concentración de la riqueza ni de tenencia de los medios de producción, pero que en el imaginario llegará si se logra ganar la batalla del día a día, que hasta el momento ha dado relativos resultados.
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Fidel Ernesto Narváez Espinales

. Managua, Nicaragua. Licenciado en Derecho, Máster Oficial en Abogacía y Pensamiento Filosófico Contemporáneo por la Universidad de Valencia. Actualmente es candidato a Doctor en Derecho Constitucional. Trabaja como consultor jurídico en Nicaragua y España. Ámbitos de interés: Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, Derecho económico, Relaciones Internacionales y Geopolítica latinoamericana, Teoría del Estado y el Derecho, Jurisprudencia comparada, Filosofía del Derecho, Teología y Filosofía de la Liberación.

1 Comment

  • Responder Septiembre 19, 2016

    Adolfo

    Bueno por lo que se refiere a la personalidad de ka cra Risario solo indicare que. Solo bastaria que existieran 10 Rosarios Murillos para que 10000 Diez mil hombres patriotas trabajaramos mas.
    Aportaramos mas al trabajo diario asi hariamos mas politica mejores resultados se obtendrian en la produccion en la educacion en el campo y la defensa la seguridad ciudadana. Defensa y seguridad de la nacion.solo falta teorizar pensando como nicaraguenses aplicar o fundar cualquier forma politica como nicaraguenses claro respetando las leyes interncionales del derecho y la convivencia politica. Porque que hacer con una democracia que bombardea a otros paises yo bombardearia a nicaragua como ya se hace con conocimientos emprendedurismo.

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