El Estado catalán: 1931 y 1934. Cataluña en la Segunda República (I/III)

Por Manuel Galiano Saavedra y Daniel Becerra Fernández

Introducción

El objetivo del presente artículo es el de mostrar la evolución de la situación política de Cataluña durante la Segunda República, centrándonos principalmente en las proclamaciones de independencia, o mejor dicho, los intentos de cambio del  encaje de Cataluña en España, que se produjeron en los años 1931 y 1934, así como en las dos figuras claves de este, cuanto menos convulso, periodo histórico en Cataluña: Francesc Macià y Lluís Companys. En segundo lugar, pretendemos mostrar la evolución experimentada por la vida política catalana durante el periodo correspondiente a la Segunda República, lo que nos permitirá obtener una serie de conclusiones acerca de lo que supuso este régimen para la autonomía catalana y el reconocimiento de su singularidad identitaria.

Antecedentes históricos: centralización y catalanismo

El Principado de Cataluña había gozado de una amplia autonomía desde la Edad Media hasta el advenimiento de la Casa de Borbón, que impuso la centralización en virtud de los Decretos de Nueva Planta. Es por ello que en el año 1715 se decretaba el fin de la autonomía de Cataluña, situación de la que había gozado dicho territorio dentro de la Monarquía Hispánica gobernada por la Casa de Habsburgo (Molas, 1993: 388-398). Con la Revolución Liberal, asistimos a un aumento de la corriente centralista del Estado, incluso con respecto al Antiguo Régimen. Esto propició que los catalanes fueran adoptando de forma progresiva una conciencia de ser distintos al resto de los españoles, lo que explica el surgimiento en la segunda mitad del siglo XIX de la conocida como renaixença catalana. Con la renaixença nos encontramos ante un movimiento cultural destinado a poner en valor la lengua y folclore catalanes como seña de identidad de esta región. Paulatinamente estas ideas fueron impregnando la vida política catalana, desembocando en el surgimiento del catalanismo, cuyo principal objetivo sería la preservación de una personalidad histórica diferenciada de Cataluña. Desde sus inicios, el catalanismo tuvo dos vertientes bien diferenciadas: una vertiente republicana progresista y otra vertiente conservadora. No obstante, debemos aclarar que no debe entenderse al catalanismo como un movimiento de corte nacionalista, ya que no todos los catalanistas eran nacionalistas.

El poder del nacionalismo catalán fue aumentando a principios del siglo XX, generando intranquilidad a los distintos gobiernos que se sucedían en España. Encontramos una primera reacción clara con la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) quien, en un claro intento por acabar con el nacionalismo, reprime la utilización de diversos símbolos identitarios como la senyera y la lengua catalana. A la caída de Miguel Primo de Rivera, la “Dictablanda” del general Dámaso Berenguer (1930-1931) pretendió una vuelta a los modelos liberales de la Restauración aunque sin conseguir el freno a la caída de la monarquía, dado el apoyo expreso que Alfonso XIII había otorgado a la dictadura.

En 1931 se convocaron elecciones municipales, entendidas por Alfonso XIII y la clase política española como un termómetro del apoyo social hacia la Corona. El resultado fue la victoria de los partidos monárquicos en la España rural, sumida aún en el caciquismo, mientras que las ciudades dieron una abrumadora victoria a las opciones de izquierda. Como consecuencia inmediata de dichos resultados, el día 14 de abril de 1931 fue proclamada la República y el rey Alfonso XIII decidió abandonar España.

Francesc Macià y Lluís Companys.

Antes de continuar creemos oportuno hablar de aquellas figuras políticas que marcaron el devenir y desarrollo del catalanismo durante la Segunda República. A comienzos del siglo XX advertimos la existencia de dos figuras clave dentro del movimiento catalanista. Francesc Cambó (1876-1947), quien simbolizaba el catalanismo monárquico y conservador, frente a Frances Macià como exponente más  claro del catalanismo nacionalista, republicano y de izquierdas. Fueron dos figuras que marcaron un antes y un después en la política catalana de principios de siglo y que constituyen una buena muestra de la evolución ideológica del pueblo catalán.

Francesc Maciá

Francesc Macià (1859-1933) fue el primer presidente de la Generalitat del siglo XX y está considerado el creador de una nueva vía nacionalista basada en el republicanismo con un marcado carácter de izquierda. Advertimos, por tanto, cómo el nacionalismo comenzaba a abandonar su carácter burgués para impregnar sectores cada vez más amplios de la población catalana. Como militar, Macià alcanzó el grado de teniente coronel del Ejército español, puesto que abandonó como consecuencia del asalto al periódico La Veu de Catalunya por parte de varios militares en 1905 y la posterior absolución de los culpables. Embarcado plenamente en la carrera política, en el año 1922 promueve la creación del partido independentista Estat Català (Ferrer, 1995), que posteriormente se integraría en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), aunque manteniendo su autonomía. Durante la Dictadura de Primo de Rivera, Macià fue el impulsor de un intento de golpe de estado, el conocido como Complot de Prats de Molló, organizado desde Francia. Con la caída de la dictadura regresó a Cataluña, reintegrándose en la vida política catalana y siendo elegido como diputado a Cortes  en los años 1931 y 1933. Como presidente de la Generalitat (1931-1933) alcanzó la consecución de un estatuto de autonomía para Cataluña (1932) ante el fracaso de la formulación de una España federal en las Cortes constituyentes. Fue el encargado además de la proclamación de la República catalana el 14 de abril de 1931 desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, posicionándose como el principal líder político de Cataluña hasta su muerte en diciembre de 1933.

Lluís Companys

Lluís Companys (1882-1940) sucedió a Francesc Macià en la presidencia de la Generalitat catalana, pese a los frecuentes desencuentros protagonizados por ambos en el pasado.

Nacido en el seno de una familia acomodada, Companys era Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona y, políticamente hablando, un reconocido republicano. Esta figura clave del catalanismo de la Segunda República obtuvo un escaño como diputado a las Cortes españolas en 1931, posición desde la cual participó de forma enérgica en el proceso de obtención del estatuto de autonomía para Cataluña (1932). También fue el primer presidente del parlamento catalán que compatibilizó su cargo con el acta de diputado en el parlamento español, desempeñando  además el cargo de Ministro de Marina (1933). Todo ello demuestra su prestigio dentro de la izquierda republicana española. Pero quizás el momento culminante de su carrera política, amén de uno de los hechos más significativos de la historia reciente de Cataluña, fue la proclamación del Estado catalán tras la incorporación de la CEDA en el gobierno de la Segunda República en el mes de octubre del 1933.

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Bibliografía

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BENET, J.: Lluís Companys, presidente de Catalunya fusilado. Barcelona. Península, 2005.

Documental: 14 d’abril, Macià contra Companys.

IÑIGO Fernández, Luís E.: Breve historia sobre la Segunda República Española. Madrid. Nowtilus. 2010.

FERRER, X.: Francesc Macià vist per Joan Alavedra. Reus. Revista del centre de lectura de Reus. 1995.

MOLAS, P: Manual de Historia Moderna. Barcelona. Ariel. 1993

RUIZ, D.: Octubre de 1934. Revolución en la República Española. Madrid. Síntesis. 2008.

UCELAY DA CAL, E.: La Catalunya Populista. Imatgen, cultura y politica en l`etapa republicana 1931 1939. Barcelona. La Magrana. 1982.

2 Comments

  • Responder mayo 23, 2017

    emma martin

    me gusta el articulo, me ha servido porque busco la verdadera historia de mi abuelo Francisco Martin Embodas, parece ser que participo como moso se escuadra en Gerona

  • Responder mayo 31, 2017

    Félix

    El principado de catalán nunca fue un territorio unido, es más, estuvo formado por varios condados independientes entre sí. Entonces, esa Cataluña que se habla en el artículo no es real. Fue a partir de la Corona de Aragón cuando se conforma el territorio de Cataluña.

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