La British North America Act y su 150 aniversario

Por Carlos Carnero Jiménez

Este próximo 1 de julio se cumplen 150 años de la aprobación de la British North America Act (BNA), la ley que dio lugar al nacimiento de la confederación canadiense. Una ley fundacional que puede ser interpretada como el principal punto de partida del actual  Canadá.

Hemos de tener presente que la British North America Act de 1867 no supuso el origen de Canadá como Estado independiente, puesto que a pesar de ser elaborada en suelo canadiense, dicha ley fue aprobada desde Londres, en el Parlamento de Westminster, donde el Reino Unido seguía administrando y gestionando sus territorios de América del Norte.

La singularidad del sistema constitucional canadiense la encontramos no solamente reflejada en la carencia de una única norma constitucional escrita, puesto que  además de la British North America Act, conocida  también como Constitution Act de 1867, existe otro gran texto constitucional que complementa  la primera ley fundacional, la Constitution Act (Loi Constitutionelle) de 1982. Una norma con el mismo rango constitucional que no modifica el contenido de la primera ley de 1867, y que amplia su articulado, añadiendo además la Carta Canadiense de Derechos y Libertades.

La principal diferencia de la norma constitucional de 1982 con la originaria ley constitucional, es que su aprobación trajo la llamada Patriation (repatriación o nacionalización) y la completa desvinculación del vetusto dominio británico. Es por tanto la primera vez que Canadá, como Estado independiente, se dota de una ley constitucional propia con la plena transferencia de la soberanía al Parlamento canadiense. Transferencia de soberanía y poderes que ya se habían ido llevando a cabo de forma paulatina a lo largo del siglo XX, desde el Parlamento Británico.

Además de estas dos leyes constitucionales, en el constitucionalismo canadiense nos encontramos una serie de textos que pese a no estar recogidos en esas dos leyes, sí disponen de rango constitucional, como puede ser el caso de algunos Estatutos y las convenciones constitucionales no escritas.

Volviendo a los rasgos principales de la British North America Act de 1867, tenemos que señalar que una de sus principales características, fue la de ser una ley por el que cuatro provincias: el Alto Canadá, el Bajo Canadá, Nueva Escocia y Nuevo Brunswick, fueron reagrupadas para formar el Dominio de Canadá, constituyendo, por tanto, la confederación canadiense. Posteriormente, llegarían nuevas adhesiones provinciales como fue el caso de la Isla del Príncipe Eduardo en 1873 o la inclusión de Terranova en 1949, entre otras. Todas estas incorporaciones siempre requirieron de la supervisión y aprobación del Parlamento británico, hasta hoy ser un total de diez, las provincias que conforman la actual federación canadiense junto con otros tres territorios.

A la hora de analizar el esquema territorial originario de Canadá, podemos hablar de una idea un poco ambigua en cuanto a su organización, ya que su ley fundacional de 1867 no aclaró si Canadá se constituía en un sistema federal, en una confederación de provincias o bien en una unión libre de territorios asociados, de hecho, el contenido de su preámbulo dice así: “Mientras que las provincias de Canadá, Nueva Escocia y New Brunswick han expresado su deseo de unirse federalmente en un Dominio…”

Esta inexactitud también hay que situarla dentro del contexto previo a la firma del acta fundacional, donde en numerosas ocasiones los juristas y políticos de la época, habían empleado el término “unión federal” y “confederación” indistintamente. No obstante, no podemos hablar exactamente de un modelo de confederación de Estados, tal y como lo conocemos hoy, y probablemente sí sería una definición más aproximada, la de hablar de un proceso de adhesión de las provincias a la federación.

La nueva federación por la que surgió un Dominion en Canadá, tuvo como principal objetivo reflejar la diversidad lingüística que reinaba en el territorio canadiense y fortalecer las relaciones entre las dos principales comunidades: la comunidad de habla inglesa, mayoritaria en cuanto a territorio y población, y la comunidad francófona.

La primera norma constitucional de 1867 nace con una dualidad muy importante, teniendo como uno de sus principales cometidos el dotar de una ley fundacional a una federación, que conjugase por un lado, el legado dejado bajo dominio colonial francés que aportó su lengua, la religión católica y su Derecho Civil codificado, y que a su vez, conviviera jurídica y políticamente con el legado colonial británico, que dejó en Canadá, su religión anglicana, la lengua inglesa y el Common Law, como el otro gran sistema jurídico.

Aunque es complicado hablar de una descentralización real o de un esquema clásico de federalismo contemporáneo, la British North America Act trató de realizar una división de competencias entre el poder central y el poder provincial, tal y como vemos reflejados en su articulado, destacando la poca presencia de competencias compartidas entre Estado y sus provincias. Un modelo que dista de parecerse al concepto de federalismo, donde se entiende por principio federal “el método de división de poderes mediante el cual el Gobierno central y los Gobiernos regionales actúan, cada uno dentro de su esfera, de manera coordinada e independiente”.

En la British North America Act de 1867, el poder central poseía un dominio claro sobre las leyes provinciales, ya que, existía una cláusula residual donde vemos recogidos uno de los lemas con el que la federación canadiense quiso identificarse. Ese principio aparece en la redacción del artículo 91, el cual, nos dice que el gobierno central será el encargado de velar por “la paz, orden y buen gobierno de Canadá” (“..It shall be lawful for the Queen, by and with the Advice and Consent of the Senate Authority of Parliament of and House of Commons, to make Laws for the Peace, Order, and good Government of Canada…”)

Podríamos afirmar por tanto, que la British North America Act, fue la primera norma constitucional que avaló la creación de una federación para un determinado territorio. Una ley ordinaria aprobada desde el Parlamento británico, donde se da viabilidad a una norma elaborada en suelo canadiense, para así poder crear una unión política y administrativa entre diferentes provincias heterogéneas tanto en lo cultural como en lo lingüístico.

El particular nacimiento de la federación canadiense, tiene algún paralelismo con otros federalismos que vinieron precedidos de un pacto o Dominion bajo el imperio británico, como puede ser el caso de la India, donde otra ley emanada del Parlamento británico, la Government of India Act de 1935, constituyó un pacto federal para la India, donde se pretendía buscar una solución a los problemas políticos de la época en aquel país.

La otra gran particularidad del constitucionalismo canadiense es la ausencia de una única ley escrita. La British North America Act se complementa con otra serie de normas que gozan del mismo rango que ella, pero que no derogan ni alteran su contenido originario. Esta modalidad constitucional no es única y excepcional, puesto que también la vemos en otros Estados como Israel o Nueva Zelanda que también carecen de una única norma fundamental escrita, y poseen varios textos con rango constitucional.

Podríamos concluir que la British North America Act fue el punto de partida del nacimiento de una federación que desde hace 150 años, ha conseguido articular y vertebrar constitucionalmente un territorio donde la pluralidad lingüística y la diversidad cultural, han sido dos de sus máximos exponentes.

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Bibliografía

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– SOLOZABAL, J.J.. “La reforma federal: España y sus siete espejos”. Ed. Biblioteca Nueva. Madrid (2014)

– WATTS, R.L. “Sistemas federales comparados”;traducción e interpretación de Esther Seijas Villadangos. Ed. Marcial Pons. Madrid (2006)

Textos constitucionales

British North America Act de 1867

Canadian Act de 1982

Carlos Carnero Jimenez

España. Graduado en Derecho y Máster en Derecho Constitucional. Ámbitos de interés: Derecho Constitucional.

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