El populismo y sus dilemas II: ¿Cómo es el populismo?

 

Por Hugo A. Garciamarín Hernández

 

Hace un tiempo publiqué en este mismo espacio un breve estado de la cuestión sobre el populismo. En ese entonces argumentaba que, pese a los distintos enfoques y propuestas de análisis, el debate central sobre populismo gira en torno a sus repercusiones en la democracia. Actualmente sigo pensando lo mismo, sin embargo, ahora mi preocupación se centra en cómo son los populismos y por qué son así. Al respecto, me parece que la Ciencia Política lleva alrededor de seis años atorada en las mismas discusiones y es necesario caminar hacia nuevos horizontes, sobre todo en materia comparada, para generar nuevas investigaciones que nos ayuden a entender el fenómeno. Este ensayo es un primer intento de divulgación de mis preocupaciones y del camino que considero debe tomar la ciencia política en sus estudios sobre populismo.

  1. Populismos incluyentes y excluyentes.

Sin duda alguna, el trabajo más sobresaliente sobre cómo es el populismo y cómo podría sistematizarse su observación en materia comparada, es el de Cas Mudde y Cristobal Rovira Kaltwasser (2012, 2013, 2017). Este consiste en “limpiar” el concepto para operacionalizarlo y establecer atributos claves que puedan ser observados y comparados. Para ello, los autores se basaron en los trabajos de Michel Freeden (1998), sobre nacionalismo, y Stanley (2008), sobre populismo, para definir al fenómeno como “una ideología tenue y centrada que considera que la sociedad está separada en dos grupos antagónicos y homogéneos, es decir, “el pueblo puro” contra la “élite corrupta”, y que argumenta que las políticas deben ser la expresión de la voluntad general del pueblo” (Mudde y Rovira K., 2017: 6).

El argumento central es que el populismo es una ideología tenue porque, a diferencia de las ideologías totales, ofrece una visión de mundo, pero no una forma precisa de cómo realizarla. Es por esto que tiene ciertas ideas centrales (la contraposición a la democracia liberal, la distinción élite vs pueblo, y la voluntad general como guía para las políticas a realizar), pero convive con otras ideologías más definidas.

Partiendo de esta premisa, los investigadores proponen tres dimensiones qué están presentes en todos los fenómenos populistas y que pueden ser comparadas: la simbólica (cómo se construye simbólicamente quién forma parte del pueblo y quién no, así como quién es la élite), la política (las políticas propuestas y/o ejecutadas para eliminar o disminuir la marginalidad política del pueblo previamente construido) y la material  (la forma en la que se incluye o excluye de forma material a los que son parte del pueblo y a los que no). Al final, concluyen que se puede decir que los populismos son excluyentes porque separan a las minorías de una totalidad que se considera homogénea, como en Europa, o incluyentes porque buscan integrar a las minorías en una totalidad heterogénea, como en América Latina.

Por ejemplo, los populismos de Hugo Chávez, en Venezuela, y Evo Morales, en Bolivia, son incluyentes porque la construcción simbólica del pueblo está sustentada en la incorporación de nuevos actores al orden político, cultural, institucional y económico, apelando a la igualdad. Dicho de otra forma, el pueblo se contrapone a la élite porque ha favorecido a unos cuantos en detrimento de una mayoría heterogénea: la generación de nuevas constituciones en donde se establezcan nuevos derechos y formas alternativas de participación política “más allá de los bordes del liberalismo” (Arditi, 2011), son resultado de esto.

Mientras tanto, en contra parte, los populismos como el de Marine Le Pen, en Francia, y Nigel Farage, en Inglaterra, son excluyentes porque su pueblo está construido mediante la exclusión de minorías que atentan en conta de éste. En otras palabras, aquí el problema es que la élite ha afectado a una minoría natural, homogénea, permitiendo la incorporación de actores que atentan contra su cultura, sus derechos y su “esencia histórica”. Estos populismos suelen ser denominados como xenófobos-nativistas de derecha radical.

  1. Problemas para clasificar.

Ahora bien, los problemas para la clasificación de Mudde y Rovira K. empezaron cuando surgieron nuevos fenómenos que contradecían la generalidad regional y otros investigadores se toparon con casos muy similares, pero con resultados diferentes. Algunos ejemplos llamativos sobre lo primero son los de España y Grecia. Como mencioné, durante mucho tiempo se pensó que los populismos europeos eran excluyentes, sin embargo, los casos de Podemos y de Syriza rompieron con la generalidad de la región, pues son mucho más parecidos a los latinoamericanos que a los populismos de derecha radical en el resto de Europa. El caso de Podemos es bastante clarificador, pues es muy evidente que la concepción del pueblo español conformado por las identidades diversas, plurinacionales y plurilingüísticas, contrasta con el pueblo patriótico, católico e histórico amenazado por la migración y el terrorismo de Le Pen, y es mucho más cercano al pueblo diverso y pluriétnico de Morales.

Otro ejemplo que rompió con la generalización regional fue el de Estados Unidos. Si bien Mudde y Rovira K. no comparan populismos estadounidenses con otros, llama mucho la atención que, durante una misma coyuntura nacional, surgieron populismos tan contrastantes entre sí: el de Donald Trump y el de Bernie Sanders. Mientras que el populismo de Donald Trump tiene todo para considerarse como un populismo nativista-xenófobo ─ya que hay un pueblo homogéneo, “nativo”, que ha sido afectado por la migración (mexicanos) y el terrorismo (los musulmanes) ─, el de Bernie Sanderse puede entenderse como incluyente, por plantear un pueblo heterogéneo en el que los migrantes y demás minorías están representadas.

Por otra parte, el otro gran problema fue que hay casos que no son diferentes en lo simbólico, pero que tienen diferencias sustanciales en lo político o lo material. Un ejemplo de esto es el populismo tailandés de Thaksin Shinawatra. En el trabajo de Moffit (2015), en el que lo compara con el populismo australiano de Pauline Hanson, la diferencia es clara, pues el de Shinawatra es incluyente y el de Hanson es excluyente. Sin embargo, al compararlo con otros casos latinoamericanos, como con Morales, resulta que ambos son incluyentes y reivindican minorías étnicas, pero difieren en lo político y en lo material, pues mientras que Morales genera mecanismos alternativos de participación y redistribuye la riqueza mediante la intervención estatal en la economía, Shinawatra no genera una “democracia radical” (De la Torre, 2013) y su política económica se sustenta en el neoliberalismo y la liberalización del mercado (Garciamarín, 2018). Claramente son populismos similares con resultados diferentes.

 

  1. Entonces ¿cómo son los populismos?

Como se puede ver, aunque la propuesta de Mudde y Rovira se encuentra rebasada, los politólogos y diferentes estudiosos en la materia siguen atrapados en la misma caracterización. Basta con revisar las principales compilaciones (De la Torre, 2013, 2015) y el más reciente Handbook de populismo de Oxford (2017), para ver que se repite mucho de lo que se ha escrito en los últimos años y se sigue reproduciendo su propuesta, pues, a pesar de que en trabajos como el de Hellman (2017) se afirma que “los populismos asiáticos son una especie extremadamente rara que no puede ser estudiada tan claramente con la definición de ideología tenue y centrada” (Hellman, Apartado 3, Capítulo 8, página 3), no hay alternativas para su análisis.

En mi opinión, el problema radica en dos cuestiones principales: en primer lugar, la definición de Mudde y Rovira funcionó en tanto sintetizó atributos del populismo y propuso una forma de comparación, sin embargo, no brindó las herramientas para entender por qué unos populismos son una manera y otros de una forma diferente. De hecho, la variable regional, que fue innovadora en su momento, no parece ser determinante, pues la realidad ha mostrado que pueden existir populismos incluyentes en lugares donde históricamente han existido fenómenos excluyentes.

En segundo lugar, la propuesta de comparación de los autores omitió que las categorías incluyente-excluyente están atravesadas por la ideología, así que si un populismo es incluyente no quiere decir que no pueda ser de derecha. Lo que sucede es que estos populismos están a la izquierda de los populismos de derecha radical, pero siguen estando a la derecha de los populismos incluyentes de izquierda. Un ejemplo claro de esto es el caso de Shinawatra, pues a pesar de ser un populismo incluyente en lo simbólico, sus políticas económicas eran de corte neoliberal, y  por ende contrasta claramente con los populismos que se dieron en Sudamérica en los albores del Siglo XXI.

Pero entonces, ¿cómo son los populismos? Para contestar esta pregunta sólo me centraré en el segundo aspecto que comenté, dejando la discusión de la definición de Mudde y Rovira para otro momento. Una vez dicho esto, hay que decir que la exclusión y la inclusión, está subsumida en las categorías de izquierda y derecha[1]. Por definición, un populismo de izquierda no puede ser excluyente, pues de lo contrario, ya no sería de izquierda. En cambio, un populismo de derecha sí puede ser incluyente, siempre y cuando otras dimensiones de análisis, como la política económica, sigan siendo características de la derecha, como el ejemplo de Shinawatra que ya mencioné, o los neopopulismos de Carlos Menem, en Argentina, y Alberto Fujimori, en Perú. Por lo tanto, los populismos excluyentes sólo son característicos de la ultraderecha, por su tendencia al nativismo y a la xenofobia.

Por último, hay que decir que, aunque los populismos de izquierda son incluyentes, no todos son iguales. En este caso, la diferencia, en contraste con los populismos de derecha y sus diferencias entre sí, no radica en lo simbólico, sino en la potencia de sus políticas económicas. Un ejemplo de este contraste serían Hugo Chávez y Andrés Manuel López Obrador, pues el primero desarrolló políticas de asistencia social y no colaboró con el sector privado, mientras que el segundo, durante su gestión como Jefe de Gobierno, desarrolló políticas asistencialistas, pero mantuvo una relación “cordial” con sectores empresariales e incluso desarrolló políticas en conjunto.

Tomando en cuenta todo esto, es posible decir que hay populismos duros de derecha (excluyentes y xenófobos), populismos blandos de derecha (incluyentes pero neoliberales), populismos blandos de izquierda (incluyentes con un Estado interventor moderado) y populismos duros de izquierda (incluyentes con un Estado interventor fuerte). A continuación, muestro una tabla para simplificar esto.

Tabla 1.
Populismos comparados.

Populismos duros de izquierda Populismos blandos de izquierda Populismos blandos de derecha Populismos duros de derecha
Características *Incluyentes

*Estado interventor fuerte.

*Incluyentes

*Estado interventor moderado

*Incluyentes

*Neoliberales

*Excluyentes
*Nativistas-Xenófobos
Ejemplos *Evo Morales

*Hugo Chávez.

*Andrés Manuel López Obrador. *Thaksin Shinawatra.

*Alberto Fujimori

*Carlos Ménem

 

Donald Trump.

Marine Le Pen

Nigel Farage

Pauline Hanson.

 

Como se ha visto a lo largo del ensayo, la distinción incluyente-excluyente es útil para distinguir dos géneros de populismo, pero no para establecer matices más precisos. En contra parte, examinarlos a partir de su ideología permite ampliar las comparaciones, así como los atributos distintivos. No obstante, por ahora, mi trabajo tiene las siguientes limitaciones: primero, la propuesta es sólo un esbozo de clasificación, así que es necesario analizar más casos para ampliar los atributos que puedan describir a cada populismo; y segundo, no logré explicar, en lo más mínimo, por qué son así los populismos. En mi opinión, el reto de la Ciencia Política es explorar de manera más detenida los casos, para luego establecer una definición con la que se pueda entender al fenómeno más allá de su descripción y que permita entender cuáles son las causas que determinan su forma específica. En ese aspecto, me parece, la definición de Mudde y Rovira se queda corta. Si la politología quiere avanzar en la materia debe de atender, urgentemente, este desafío, y replantearse la forma en la que ha explorado de manera comparada el fenómeno.

 

 

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Fuentes consultadas.

  • Arditti, Benjamín (2011), La política en los bordes del liberalismo, Barcelona: Editorial Gedisa.
  • Bobbio, Norberto (2014). Derecha e izquierda, México: Editorial Taurus
  • De la Torre, Carlos (2013), “El populismo latinoamericano, entre la democratización y el autoritarismo”. Nueva Sociedad, n°247, pp. 3-17.
  • De La Torre, Carlos y Cinthia Arnson (2013) (eds.), Latin American Populism in the Twenty First Century, Washington, Woodrow Wilson, Johns Hopkins University Press.
  • De la Torre, Carlos(2015) (ed.), The Promise and Perils of Populism: Global Perspectives, Kentuchy: University Press of Kentucky
  • Freeden, Michael (1998), “Is a Nationalism a Distinct Ideology?”, Political Studies, vol.46, p. 748-765.
  • Garciamarin, Hugo (2015), “El populismo y sus dilemas I: ¿Qué es el populismo”, The Social Science Poste,

Disponible en http://thesocialsciencepost.com/es/2016/01/el-populismo-y-sus-dilemas-i-que-es-el-populismo-2/

  • Garciamarín, Hugo (2018), “Populismo en el siglo XXI: un análisis comparado entre Asia y América Latina (Tailandia, Corea del Sur, Venezuela y Bolivia), Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, n°233, en prensa.
  • Moffitt, Benjamín (2015), “Contemporary Populism and ‘The People’in the Asia-Pacific: Thaksin Shinawatra and Pauline Hanson”, en De la Torre, Carlos (ed.), The Promise and Perils of Populism: Global Perspectives, Kentuchy: University Press of Kentucky
  • Mudde, Cas (2017), “Populism. An Ideational Approach”, en Rovira Kalwasser Cristóbal, Paul Taggart, Paulina Ochoa Espejo y Pierre Ostiguy (eds.), The Oxford Handbook of Populism, Oxford University Press, Kindle E-book.
  • Mudde, Cas y Cristobal Rovira Kaltwasser (2012), Populism in Europe and the Americas. Threat or Corrective for Democracy? Cambridge: Cambridge University Press.
  • Mudde, Cas y Cristóbal Rovira Kaltwasser (2013), “Exclusionary vs. inclusionary populism: Comparing contemporary Europe and Latin America”, Government and Opposition, vol. 48, n°2, pp. 147-174.
  • Mudde, Cas y Cristóbal Rovira Kaltwasser (2013), “Populism”, en Freeden, Michael, Lyman Tower y Marc Stears (eds.), The Oxford Handbook of Political Ideologies, Oxford: Oxford University Press, Kindle E-book.
  • Hellman, Olli (2017), “Populism in East Asia”, en Rovira Kaltwasser, Cristobal, Paul Taggart, Paulina Ochoa y Pierre Ostiguy (eds.), The Oxford Handbook of Populism, Oxford: Oxford University Press, Kindle Edition.
  • Rodríguez, Octavio. (2013). Derechas y ultraderechas en México, México: Orfila.
  • Rovira Kaltwasser, Cristobal, Paul Taggart, Paulina Ochoa y Pierre Ostiguy (2017) (eds.), The Oxford Handbook of Populism, Oxford University Press, Kindle Edition.
  • Stanley, Ben (2008), “The Thin Ideology of Populism”, Journal of political ideologies, vol. 13, N°1, pp. 95-110.

[1] Aquí entiendo que la izquierda tiende al igualitarismo, es decir, exalta más lo que convierte a las personas en iguales que lo que las diferencia, sin pretender la uniformidad (por eso el énfasis en tendencia), y busca su desarrollo en un campo de no dominación; y la derecha reconoce esas diferencias como naturales (incluso tiende a reforzarlas) y se plantea las libertades en un campo de dominación que, por supuesto, pretende no contradecir la lógica del capital (Bobbio, 2014; Rodríguez, 2013).

Hugo A. Garciamarin Hernandez

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Máster en Ciencia Política en la Universidad de Salamanca (en curso). Ejerció la docencia en la UNAM. Forma Parte de GRUPO IDEA y el proyecto SINERGIA (ambos de la UNAM). Áreas de interés: Izquierdas, Régimen, Sistemas Políticos y Democracia. Actualmente trabaja Populismos Latinoamericanos.

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